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domingo 27 de noviembre de 2016

La personalidad paranoide

Por Bernardo Stamateas

Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

Todos los seres humanos poseemos algún aspecto paranoide en nuestro comportamiento, en mayor o menor medida. Alguien que tiene una personalidad paranoide alberga la creencia de que no puede confiar en los otros porque en cualquier momento podrían atacarlo debido a motivaciones ocultas.
Si bien el tema es complejo, pues responde a una multiplicidad de factores, aquí brindamos algunas pautas que colaboren a identificar este tipo de personalidad. Sobre todo en estos tiempos que vivimos, donde la confianza es un elemento al que resulta difícil acceder. Estos son los principales rasgos del paranoico:
• Le atribuye malas intenciones a la conducta ajena, pues está completamente seguro de que esa persona lo traicionará en cualquier momento.
• La imagen que tiene de los demás es la de un "caballo de Troya", es decir personas que no son confiables porque esconden algo que lo puede dañar.
• Se dedica a buscar y juntar pistas.
• Se aísla de la gente, en un intento por prevenir su ataque, que cree inminente.
• Vive en un estado de alerta o hipervigilancia permanente. Lo analiza todo, incluso un elogio, que le produce sospecha.
• Su memoria es prodigiosa, razón por la cual registra cada detalle del comportamiento de los otros.
• Es cauteloso, agudo y observador. Está atento a cualquier signo de ataque o engaño porque cree que todo lo negativo viene del exterior.
• En su interior sólo ve cosas positivas. Pero en realidad todo lo negativo que no ve en sí mismo lo proyecta en los demás, como por ejemplo la culpa, la vergüenza, la envidia, la ira.
• Todo lo ve en términos de blanco o negro, o de extremos; para él no existen los intermedios.
• Guarda rencor, a veces por años, y es vengativo.
• Tiene doble cara. Con los suyos suele ser malhumorado, pero en actividades sociales puede llegar a ser muy divertido.
• Nadie conoce su vida privada, pero a él le encanta enterarse de lo que les sucede a los demás.
• Es independiente, no le gusta pedir ayuda a nadie.
• Tiene ideas de grandiosidad u omnipotencia, lo cual lo conduce a creer que tiene un intelecto superior al de los demás, a quienes mira con deprecio.
• Si bien trabaja mejor solo que en equipo, respeta el orden jerárquico.
Todos necesitamos tener un grado de confianza a la hora de relacionarnos con los otros. Una persona desconfiada no puede relajarse ni disfrutar de la vida, pues todo es motivo de sospecha.
• ¡Desconfía hasta de su propia sombra! Tampoco puede tener intimidad con nadie, ni siquiera con su familia y su pareja.
• En el fondo, evita la intimidad porque se siente vulnerable y teme que lo que cuente lo usen en su contra. Es así como pone distancia física y emocional entre él y los demás.
Para generar confianza, es necesario contar con tres elementos fundamentales. A saber:
Carácter: ser uno mismo.
Capacidad: competencia y capacidad van de la mano.
Química: actitud.

¿Es posible salir de la paranoia?
Cuando los recursos con los que contamos son inadecuados o insuficientes, aumenta el nivel de angustia. Por el contrario, cuando tenemos recursos adecuados para enfrentar las situaciones que se nos presentan, aumentan las habilidades sociales y disminuye el nivel de vigilancia.
Para ello, el autocontrol en nuestra vida es clave. Si no somos capaces de manejar nuestras reacciones y emociones seremos incapaces de liderarnos a nosotros mismos y, mucho menos, a los demás. O lo haremos bajo temor, cuyo resultado será una influencia de corto alcance. Aprendamos a administrar las emociones y a saber cuándo decir que "sí" y cuándo decir que "no".
Es fundamental aprender a planificar la conducta propia, para no manejarnos por intuición ni improvisar
De esta manera lograremos construir nuestro escenario, es decir el ambiente que uno mismo se crea al planificar su conducta.
¿Te has encontrado con alguien de personalidad paranoide? ¿Cuál fue tu reacción?

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