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miércoles 11 de enero de 2017

La Luna se formó de muchos impactos catastróficos

Una nueva presunción discute la teoría sobre la formación a partir del choque entre la Tierra y otro planeta

La Luna podría haberse formado por una serie de grandes impactos en lugar de ser resultado de una colisión gigante única, lo que explicaría por qué parece estar compuesta en su mayoría por material similar al de la Tierra y no por una mezcla de restos terrestres y de otro planeta.

En el escenario de un choque gigante único, o bien la mayor parte del material que formó la Luna procedía de la Tierra, no del impactador (el objeto que chocó con ella) o la composición de ambos era idéntica. "Ambos escenarios son posibles pero poco probables", señala un estudio que publica la revista Nature Geoscience.

Simulaciones
Un equipo de expertos de Instituto Weizmann de Ciencia, de Israel, y del Imperial College de Londres realizaron diversas simulaciones numéricas de grandes cuerpos planetarios impactando contra la Tierra mientras estaba en período de formación.

En dichas simulaciones, los impactos produjeron discos de desechos, muchos de los cuales estarían formados en su mayor parte por material terrestre.

Después de cada impacto los discos de desechos se acumulan para formar un pequeña luna que, según sugieren los autores, habría migrado para fusionarse con una luna en crecimiento.
Según el estudio, habían sido necesarios unos 20 impactos de ese tipo en los que se formaba una pequeña luna para acabar formando el satélite terrestre.

Los autores sugieren que este tipo de impactos entre la Tierra y otros cuerpos celestes grandes, capaces de crear pequeñas lunas, eran "lo suficientemente corrientes" en el interior del Sistema Solar como para crear la Luna.

Así, una Luna que se hubiera formado con varios impactos implica que el satélite se creó a lo largo de varios millones de años, en lugar de en un instante geológico.

El satélite es el quinto mayor del Sistema Solar y sólo gigantes como Saturno y Júpiter son capaces de mantener en su redil objetos tan grandes. Es muy probable, además, que a esa luna enorme le debamos nuestra existencia. Su presencia nos pudo proteger de grandes meteoritos y estabilizó y ralentizó la órbita de la Tierra, favoreciendo un clima más estable y propicio para el desarrollo de la vida.

Desde los años '70, se cree que la aparición de ese satélite fue fruto de un cataclismo que casi acaba con la Tierra. De hecho, algunas simulaciones sugieren que el impacto de un planeta del tamaño de Marte contra nuestro mundo lo destruyó durante algunas horas. Después, a partir del disco de escombros que quedó girando a gran velocidad, la Tierra se recompuso y quedó material para que surgiese la Luna.

Hace 4.500 millones de años, cuando el Sistema Solar aún estaba en formación y la materia que acabó formando los mundos que conocemos aún no había encontrado su lugar, los choques entre rocas sueltas que vagaban por el espacio era mucho más frecuente que ahora. Aquel suceso violento ha sido desde entonces la explicación más aceptada por los científicos para la aparición de la Luna.

Discos de escombros
Esta semana, tres investigadores liderados por Rufu Raluca, han utilizado la computación para apoyar una segunda hipótesis sobre la formación de la Luna planteada en la década de 1980. En aquel escenario, en lugar de un encontronazo con un planeta como Marte, la aparición de nuestro satélite habría sido fruto de impactos importantes pero no tan catastróficos. Así, cada uno de estos choques habría producido pequeños discos de escombros que habrían ido formando minilunas. Poco a poco, la acumulación de sucesos similares habría generado más lunas que se habrían ido fusionando para formar el satélite que hoy conocemos. Si esto fue lo que sucedió, cada impacto habría llevado consigo una cantidad importante de material terrestre en la que se habrían diluido los materiales diversos aportados por los miniplanetas. Así, tendría más sentido la similitud en la composición de la Luna y la Tierra.

Este nuevo estudio no hará desaparecer la hipótesis del impacto único ni mucho menos. Según recuerda también en Nature el especialista en impactos planetarios Gareth Collins, del Colegio Imperial de Londres, para que la historia de Raluca y sus colegas fuese la que realmente sucedió, haría falta cierta dosis de fortuna. Según su modelo, serían necesarios unos 20 impactos para construir la Luna que conocemos, contando con que todas las minilunas se fusionasen de manera perfecta.
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