A Fondo - Stamateas Stamateas
domingo 20 de agosto de 2017

La intimidad

La columna de Stamateas


Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

Todos los seres humanos compartimos la necesidad de intimidad. Esta es quizás la necesidad emocional más importante y consiste en darnos a conocer al otro, mostrarle a alguien quiénes somos.

Pero en los tiempos que corren muchas personas sólo buscan experimentar placer sin intimidad. Lo que ellas no saben es que el placer es algo momentáneo y una vez que el momento queda atrás, precisan más y más placer. Es decir, más instantes de felicidad para lograr sentirse bien consigo mismos.

Intimar va mucho más allá de sentir placer, es "estrechar relaciones con otro ser humano", lo cual no significa de ninguna manera rebajarse para que el otro tenga poder sobre nuestra vida sino comprenderse, comunicarse, congeniar, confraternizar. Comparto a continuación algunas ideas sobre la intimidad.

Tener intimidad no es darle el control de la propia vida a alguien.

Compartir nuestro propio mundo (un sentimiento, un sueño o un temor) nunca es sinónimo de perder el control.

Tal vez alguien pueda rechazar tus emociones u opiniones pero nadie puede lastimarte ni hacerte sentir menos, si no se lo permitís.

Tener intimidad no es mantener una relación sexual.

Uno puede intimar afectivamente sin involucrarse sexualmente. Intimar es darle la bienvenida al otro a nuestro territorio. La gente más feliz es la que disfruta de una verdadera experiencia de intimidad, tiene con quien compartir su vida y se relaciona de manera sana con los demás.

Intimar es ayudarse mutuamente a alcanzar la mejor versión de uno mismo.

Intimar es mucho más que compartir una salida o una comida; es compartir metas y propósitos, lo cual nos permite llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos. Los sueños nos unen, nos ponen codo a codo a construir un proyecto en común. Date permiso para juntarte con personas que te ayuden a crecer y a convertirte en quien deseás ser.

La intimidad crece con el tiempo.

Nadie es íntimo con otra persona de la noche a la mañana. La intimidad necesita ser construida en el tiempo. Algunos son incapaces de intimar por temor a ser rechazados o descalificados y se encierran en su propio mundo, mientras que otros invierten tiempo y esfuerzo para establecer nuevas conexiones y tender puentes.

Tres niveles de intimidad
• El nivel de la opinión. Discutir por opiniones distintas es una actitud infantil. Cada uno tiene derecho a pensar y creer lo que quiere sin ser juzgado por ello. Los seres humanos no somos robots y tenemos perspectivas diferentes de las situaciones y la vida. Por eso, es fundamental lograr un nivel de contacto con los demás sin agresión ni violencia. ¿Cómo? Aceptando y respetando las opiniones y decisiones ajenas.
• El nivel de los sueños. Los sueños son el motor que mantiene nuestra vida en movimiento y nos permite avanzar. Cuando compartimos un sueño, estamos involucrando a alguien en algo muy íntimo que nos pertenece. Uno expone su interior y el otro puede comprender qué es lo que nos motiva y nos hace felices.
• El nivel de los sentimientos. Cuando sabemos escoger el mejor momento para expresar nuestras emociones mejora nuestro nivel de intimidad. Pero para ser capaces de abrirnos a nivel emocional necesitamos sentirnos aceptados. Quien es aceptado al expresar sus emociones se siente respetado y validado y no necesita utilizar ninguna máscara para presentarse.

Intimidad es relacionarnos en un nivel profundo, respetando y celebrando la individualidad propia y la de los otros.

Algo que vale la pena experimentar.
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