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domingo 16 de octubre de 2016

"La idea de que podemos seguir consumiendo como antes es imposible e irreal"

Más allá de las dificultades actuales, la socióloga asegura que si este gobierno baja la inflación tendrá la oportunidad de refrendar su mandato. "Parte de la esperanza se basa en la idea de futuro", dice

Lo dice sin medias tintas la socióloga Liliana De Riz: "Hay una oportunidad para la Argentina, pero es un desafío que tiene resistencias grandes de los que desean construir un país nacional y popular, que sea aislacionista y viva con lo nuestro".

Para despejar dudas grafica que "el gobierno que se fue dejó una casa en ruinas".
La investigadora y profesora de la UBA bucea en el cambio de paradigma que implica Cambiemos. En ese marco, dice que "hay un gran alivio en la población" por la salida del kirchnerismo.

–¿El país asiste a un cambio de paradigma con Macri?
–Seguir como estábamos, no se puede. Con todos los stocks agotados, la infraestructura destruida y sin la abundancia de los vientos de cola no se puede seguir haciendo la política que hacíamos. Para crecer hay que invertir, reformar e innovar. Hay una oportunidad, pero es un desafío que tiene resistencias grandes de los que desean construir un país nacional y popular que sea aislacionista y viva con lo nuestro.

–¿Este esfuerzo que deben hacer los argentinos está bien comunicado desde el gobierno? ¿Cómo les están diciendo a la gente que hay que pagar la fiesta?
–Me acuerdo una canción de Alberto Castillo, en la época del peronismo: "Por cuatro días locos que vamos a vivir". Esta idea del presente perpetuo, en el que se garantiza el consumo y la gente está satisfecha. A diferencia de Brasil, que garantizó el consumo, pero se le hizo una gran demanda luego. "En casa tenemos televisión, vivimos bien, pero cuando salimos el transporte nos mata, el hospital no cura". Y hubo una demanda de calidad de vida. La Argentina es más apática en eso, aunque tuvo resistencia al cepo y la inflación, pero más difusa. La idea de que podemos seguir consumiendo en el supermercado como antes es una idea fantástica, imposible e irreal. Alguien tiene que explicar que se debe rearmar un rompecabezas que está destruido, y debe quedar claro que ese esfuerzo tiene que ser equitativo. El problema es que hay mucha gente a la intemperie, porque se subsidió y no se creó empleo genuino.

–A los pocos días de asumir, Macri la invitó a usted, junto a otros intelectuales a la Casa de Gobierno. Se dijo que era Carta Abierta de Macri...
–Me sorprendió la invitación, porque no es costumbre de los presidentes hacer esto. El presidente tomó nota, nos escuchó, narró cómo encontró el Estado, agradeció y nos fuimos. No tengo ninguna vinculación. Que un presidente escuche a gente tan heterogénea y tome nota ya me parece una novedad extraordinaria.

–¿Al gobierno nacional le falta un relato?
–El gobierno tiene un rumbo pero necesita una hoja de ruta. Y necesita comunicarlo. Si se sobreactúa el contraste con la administración vociferante que dejamos atrás y negadora falta, además, transmitir el mensaje de lo que se está haciendo. Ese mensaje no llega lo suficiente.

–Es raro, porque esta gente llegó como la campeona del mundo de la comunicación.
-Argentina no es tan fácil. Uno puede tener mucho éxito en la sociedad de redes pero la resistencia del muro es muy grande. A la gente que construye muros hay que hablarle de otra forma.

–¿Esta nueva política comunicacional del gobierno, que apuesta a las redes sociales, implica una dificultad para la politología?
–Los partidos tienen que cambiar los modos de relación con la gente, que toma partido antes en las redes que adentro de los propios partidos. Tratar de modernizar este país es difícil, la deficiencia está en tratar de comunicar de la misma forma a los que no están en la sociedad de redes, aunque escriban por Twitter.

–Hay tolerancia de parte de un sector grande de la sociedad a decisiones duras que tomó el gobierno. ¿Esto tiene que ver con el rechazo al gobierno que se fue?
–Hay un gran alivio de una parte de la población. Y parte de la esperanza se funda en la idea de futuro. El gobierno anterior dejó una casa en ruinas. Mucha gente tiene esperanza y confía en encontrar una ruta de progreso, de modernidad, abierta al mundo. Hay una clase media muy frustrada que hace muchos años fue interpretada por el partido radical y ahora es un espacio vacío. El PRO es un partido nuevo pero se nutre de lo viejo, también. Pudo ganar en provincia de Buenos Aires por la crisis del radicalismo. La gente ve una fuerza política nueva y espera que acomode lo viejo al presente. No sé si lo van a lograr, pero tienen la oportunidad.

–¿El 2017 define si hay Macri para 4 u 8 años?
–Si este gobierno baja la inflación tendrá la oportunidad de refrendar su mandato.
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