A Fondo A Fondo
domingo 27 de agosto de 2017

La "fiscal viajera" mide la honestidad de la Justicia

Temores varios. Haber dilatado el Jury de Anabel Orozco para octubre abre serios interrogantes. ¿Le buscan una salida discreta?

El esperado Jury a la tristemente célebre fiscal viajera Anabel Orozco apunta a ser el caso más emblemático de todo 2017.

Debido a su trascendencia social y, también, al espíritu de época, dará una precisa medida de la calidad institucional de la provincia.

Puede resultar una desgracia para el andamiaje político judicial, como algunos temen, y otros malician.

O puede ser una bendición. Un salto de calidad hacia tiempos mejores. Un tiro para el lado de la justicia.

No habrá términos medios aquí.

Las medias tintas serán el mejor aliado de la impunidad.

De garota a supervillana
¿Qué hizo de Anabel Orozco, la llamada aquí Garota de Jurere, un personaje de tamaña trascendencia?

Su alevosía para abusar de la función pública.

Es algo que han hecho –y hacen–otros, claro está. Pero no con el desparpajo de la 'fiscala' para mostrarse en Facebook disfrutando junto con sus amigotas de las playas brasileñas cuando, supuestamente, debía estar convaleciente en su hogar con licencia por enfermedad. Ipso facto, corrió a jugar bridge en San Luis.

Fue hallada, pues, con las manos en la masa. In fraganti.

Cometiendo perjurio. Es decir, mintiéndole al Poder Judicial.

Y lo que es más sintomático: fue denunciada por sus propios colegas.

Hay un tropel de fiscales mendocinos indignados por las continuas licencias de Orozco (firmadas por diversos médicos) que los obligaba a hacerse cargo de su trabajo.

Más claro, agua.

Peligros en puerta
Ante un hecho tan flagrante, ¿cuál es el problema? ¿Cuál el temor?

Que se monte una maniobra, una jugarreta, para abrirle una escotilla de salida trasera a la fiscal playera.

¿Con qué motivo? ¿Quién se atrevería a tanto? ¿Y cuán grave sería?

Esas son las tres preguntas claves.

1) ¿Cuán grave?
Vayamos de atrás para adelante.

Respecto de la gravedad del asunto, hay dos posturas, incluso dentro mismo de la Suprema Corte, que es donde se está cocinando el guiso.

Hay quienes consideran que haber demorado el juicio político para octubre, en vez de iniciarlo en agosto o setiembre como "naturalmente" correspondía, es comprensible.

Sería para proteger a Orozco de un eventual linchamiento político y mediático en tiempos electorales ("aunque se merezca dicho linchamiento", aclara la fuente).

Sin embargo, esa misma voz señala, como defecto de la decisión, que "la Corte es la cabeza de un poder político y, por lo tanto, debe tener timing político". Haber retrasado el Jury, entonces, fue un error.
Hay otra postura que ve en el hecho una amenaza, sí, de suma gravedad: que se esté apuntado a darle a Orozco una sanción intermedia, light, para salvarle el pellejo.

Un síntoma de alerta fue el argumento del supremo Palermo cuando, al justificar la fecha del proceso y el decreto correspondiente, señaló que no cumplir con la prescripción médica no es una falta.

La maniobra técnica final sería encadenar el hecho específico y único que motiva el Jury con el expediente penal respecto de la autenticidad del certificado médico. Embarrar la cancha, dicho en criollo.

Un recurso similar se utilizó para "salvar" a la fiscal Valeria Ponce, acusada de robar un celular.

2) ¿Quién se atrevería?
Si bien el Jury cuenta con una veintena de miembros, hay solo tres que tendrían espalda –e interés– suficiente para atenuar el destino plagado de espinas de Orozco: tres titulares de la Corte, Omar Palermo, Alejandro Pérez Hualde y Julio Gómez.

Gómez fue, precisamente, quien dispuso y comunicó la fecha del juicio, como presidente temporario del alto tribunal, cuando Pedro Llorente se encontraba de licencia.

Fueron Gómez, Palermo y Pérez Hualde quienes justificaron la decisión en la audiencia respectiva, ante el silencio de sus pares y la callada sorpresa de los legisladores.

Y fue Gómez, asimismo, por dichas razones, quien salió a dar las (ambiguas) explicaciones del caso ante los medios. Con la llamativa cautela, otra vez, de sus pares.

3) ¿Con qué motivo?
Las razones técnicas abundan. Pero importan poco y nada. Es sarasa.

Lo central son las motivaciones políticas. Tratándose, obviamente, de un juicio político.

"No vamos a regalarle este tributo a Cornejo", se les ha escuchado decir, en reiteradas oportunidades, a los jueces en cuestión.

Su enfrentamiento con el gobernador es evidente. Y se nota hasta en gestos como el de evitar sacarse fotos con él en algunas ceremonias protocolares. Infantil. Pero cierto.

La apuesta de fondo del terceto, según barruntan en Tribunales, es ubicar a Gómez –el más potable de ellos– como presidente de la Corte.

No ha sido posible, hasta ahora.

Sin embargo, todos ellos, incluyendo a los políticos metidos en el berenjenal, están jugando con fuego.

"La gente está caliente", admite uno de los jueces no involucrados en la operación. "Y tiene razón".

Algo parecido les advirtió el emperador Tiberio a los togados de la Antigua Roma, plagada de abusos desde el poder: "Quiero que esquilen a mis ovejas, no que las afeiten".

Les estaba pidiendo, ni más ni menos, que no se pasasen demasiado de la raya.

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