A Fondo A Fondo
domingo 13 de marzo de 2016

La defensa de los fondos públicos aún no apasiona

Es más Mula que Roberto Iglesias. No cultiva el oportunismo y la picardía de Fayad. Y no tiene ni de lejos el carisma de Julio Cobos

Alfredo Cornejo hace denuedos para que los mendocinos nos anoticiemos de que él no va a ser un hueso fácil de roer.

Decididamente no parece estar abonado a lo que otros mandatarios consideraban un accionar políticamente correcto.

Es más Mula que Roberto Iglesias. No cultiva aquella muñeca pícara y oportunista de Víctor Fayad. Y no tiene ni de lejos el carisma de Julio Cobos.

Y comparado con los peronistas Celso Jaque y Francisco Pérez...pues, bien, comparado con ellos...permítame, lector, ser piadoso.

Cornejo es un "tipo jodido", aunque no en un sentido descalificatorio, sino con el significado de una persona no fácil para negociar, que hay que tratar de convencerla con buenos argumentos, y que suele enojarse con alguna facilidad con las cosas que están mal hechas.

Aquel fiscal

¿Saben a quién me hace acordar en cuanto al carácter, salvando las distancias? Al finado Aldo Giordano.

Con una gran diferencia: Cornejo es y ha sido un hombre de partido y Giordano era un líbero, un hombre que cuestionaba y se cuestionaba (había sido periodista), alguien que creó el partido Fiscal y luego lo dinamitó.

Por ejemplo, no parece fácil que Cornejo se vaya a desmayar si una protesta decide escracharlo en la puerta de su casa.

La parte interesante, sobre todo para los intereses de los contribuyentes, es que parece estar dispuesto a cumplir algunas promesas de campaña, sobre todo con respecto a las mañas y otros despropósitos que vienen infestando el Estado provincial desde hace demasiado años.

¿Tendrá resto?

Va a ser interesante observar cómo se las arreglará Cornejo para ir graduando esta pelea contra los desatinos y cuánto de sus argumentaciones tendrán el respaldo de la ciudadanía.

¿Se le saldrá la chaveta? ¿O se cuidará de ser riguroso y serio pero sin caer en excesos, como corresponde a alguien que ha recibido la investidura de Gobernador?

Es que no se puede ser un justiciero todo el tiempo. Pero es indudable que hay cosas, como el descalabro del personal en el Estado y la falta de control en ese rubro, a las que alguien tenía que hacerles frente.

No hay que olvidar que Cornejo no es un "mala onda" de ahora. Por algo en su propia tropa radical lo mentan como "el petiso maldito".

Pero, claro, una cosa es querer poner las cosas en su lugar en un municipio o en un ministerio y, otra bastante distinta, intentar acometer contra los molinos de viento en el gobierno provincial.

El monstruo

La administración pública provincial es un aparato demasiado complejo y elefantiásico como para pretender adecentarlo de un día para otro sin meter la pata.

Donde uno aprieta sale pus.

Mal uso de las licencias médicas, miles de empleados que no marcan el ingreso y egreso de las oficinas, ñoquis en buena parte de las dependencias, gente que nunca cumplió con un examen para demostrar sus aptitudes, desidia de los funcionarios políticos en los controles, gremios que jamás denuncian estas cosas

En el picudeo actual con el SUTE queda claro que Cornejo no es portador de ese gen peronista que les dificulta a otros gobernantes enfrentarse a sindicatos y otras corporaciones vinculadas al empleo estatal.

Mire, vea

Repasemos, si no, algunas de las frases que Cornejo buriló esta semana:

1- "En la visión sindicalista hay que hacer lo que a ellos se les da la gana. Los gremios representan el interés de una parte, de un sector. Pero yo como gobernador estoy obligado a cuidar el interés general".

2-"En privado los sindicalistas admiten que hay un montón de licencias abusivas por parte de los empleados. Pero no son capaces de repetirlo en público".

3-"Si los mendocinos no tenemos buena educación no sólo es porque el sector político ha hecho malas administraciones sino también porque el protagonismo del gremio ha sido invasivo en el sistema".

4- "Hay un uso abusivo de las licencias por parte de algunos docentes. ¿Por qué no se sancionan? Porque la Junta de Disciplina la maneja el SUTE. Hace 4 años que esa Junta no saca ninguna sanción".

El pamplinismo político

Hay gente bien pensante, por lo general de izquierda (porque los de centro o de derecha piensan todos mal) que consideran estas opiniones de Cornejo como poco menos que el preanuncio de un nuevo salvajismo neoliberal.

Lo de este Gobernador molesta porque hay una cultura política que no termina de entender que los argentinos vivimos en una democracia consolidada, donde ya es hora que nos permitamos ciertos debates acerca de dónde estamos parados.

Y en una democracia consolidada ya no hay peligro de que por cuestionar a un gremio se vaya a poner en peligro la democracia ni los derechos de los trabajadores

No siempre los gremialistas son buenos ni justos. No siempre los trabajadores son justos y eficientes. No siempre los políticos son corruptos. No siempre los empresarios son insensibles irredentos.

No todos los médicos estatales son sinceros con las horas que deben trabajar. Ni todos los artistas que quieren vivir del Estado son talentosos.

No todos los jueces y fiscales son valientes y honestos. Una buena porción de ellos son cobardes y acomodaticios.

Delicado equilibrio

Los gremios son una institución esencial en una democracia que necesita equilibrar las fuerzas del capital y del trabajo. ¿Pero quién dijo que no se pueda denunciar que ciertos sindicalistas apañan y favorecen las licencias abusivas de los docentes?

Los docentes tienen una de las tareas de mayor responsabilidad social, pero son personas, con sus grandezas y sus bajezas.

No siempre los que dicen defender a los pobres defienden a los pobres. No siempre los que cortan las calles por una protesta sectorial tienen razón al hacer primar el derecho a peticionar por encima del derecho de miles de ciudadanos a transitar libremente.

Reclamar por estas cosas no es criminalizar la protesta como nos quieren hacer creer los que sostienen que sólo la ebullición permanente es lo que lleva al progreso.

Una de las cosas que los mendocinos votaron el año pasado fue poner en caja el dispendio de las fondos públicos. Cornejo lo prometió y una mayoría de la población lo aprobó con su sufragio.

Es realmente extraño que la defensa de los dineros del pueblo tenga todavía tan pocos defensores.

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