A Fondo A Fondo
domingo 20 de agosto de 2017

Heredarás el cargo por los siglos de los siglos

Uno de los disparates más chirriantes de la politiquería se ha producido por estos días en un lugar llamado Santa Rosa

Alguna vez escribí en esta columna que Santa Rosa era un municipio inviable.

Lo dije, entre otras cosas, para sostener la apabullante cantidad de desatinos políticos que allí se habían vivido a lo largo de décadas.

Es que en ese departamento era tristemente raquítica la calidad de la gestión que habían exhibido los intendentes y los concejos deliberantes de todo signo político.

Había además allí, como en todo pueblo chico convertido en un infierno grande, un desesperado encono entre peronistas, radicales y demócratas.

Una pelea que no se limitaba a las discusiones y a la politiquería en el municipio sino que se trasladaba al plano de las relaciones familiares y vecinales.

Además, era tan rotunda la falta de ideas para sacar a Santa Rosa del pozo, que los mendocinos ya nos habíamos acostumbrado a esperar el próximo disparate.

Con el intendente peronista Sergio Salgado pareció que habíamos llegado al clímax, que eso ya era el fondo del pozo y que ahora venía un lento subir hacia la superficie.

Algo de eso se produjo cuando Salgado fue destituido y encarcelado, situación que coincidió con la etapa en que Alfredo Cornejo comenzaba la tarea de ordenar el desquicio financiero, económico y social que Francisco Pérez había dejado en la provincia.

Todo pareció saltar por los aires cuando esta semana se conoció que la intendenta radical Norma Trigo vetó una de las ordenanzas más ridículas de las muchas que pueden haberse aprobado en los concejos deliberantes del país en los últimos años.

Alquilen balcones
La norma de los concejales santarrosinos fijaba el siguiente desatino: establecía que los cargos públicos del municipio pasaban a ser a partir de ese momento hereditarios.

Si un empleado municipal muere, el cargo debe pasar a su esposa o a sus hijos.

Es decir que la familia hereda el puesto por los siglos de los siglos. El cargo pasa entonces a tener un apellido.

Es evidente que los concejales que votaron han estado privados durante su vida útil del conocimiento más elemental de nuestra Constitución.

Si los ilustres hombres que integraron la Asamblea Constituyente de 1813 se levantaran de sus tumbas, y vieran las cosas que se aprueban hoy en un municipio llamado Santa Rosa, pedirían cicuta on the rocks y se irían a la eternidad a llorar por siempre.

Aquella Asamblea no sólo proclamó la soberanía del pueblo, la independencia de las Provincias Unidas y las bases para una Constitución, sino que fijó una cantidad de reformas en las instituciones y en la vida cotidiana, como por ejemplo que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, que no hay castas ni privilegios especiales.

¿Tienen cara?
La Asamblea Constituyente de 1813 puso fin a la esclavitud, eliminó los títulos de nobleza, abolió la Inquisición (esa mancha negra de la Iglesia Católica que tanto daño hizo durante siglos a la evolución humana), declaró la libertad de cultos, prohibió la tortura, mandó a quemar los elementos de tortura en las plazas, y proclamó la libertad de imprenta, entre otras estupendas medidas del ideario liberal que hoy son la esencia de nuestra Constitución.

Solamente a alguien desvergonzado y privado de instrucción se le puede ocurrir, 200 años después, declarar hereditarios los cargos públicos

La intendenta Norma Trigo vetó esa vergonzosa ordenanza pero buena parte de los concejales, en particular los peronistas, insisten en volver a aprobarla.

Santa Rosa tiene 17.000 habitantes y llegó a tener 3.000 empleados públicos en la época del intendente Salgado, quien aún debe ser enjuiciado por malversación de fondos públicos.

Con la gestión de Norma Trigo la cantidad de estatales ha bajado a 1.300 en Santa Rosa.

Se trata de una cifra que todavía es desproporcionada para la cantidad de habitantes, pero que tiene que ver con la exigua oferta de emprendimientos laborales privados, un rubro en el que los sucesivos intendentes santarrosinos no han modificado casi nada, enamorados como estaban del clientelismo y de la politiquería más berreta.

Fíjense que el gran logro de Sergio Salgado fue el haber instalado en el departamento una filial de La Salada, ese fabuloso negocio basado en la evasión de impuestos y el lavado de dinero.

Apenas vetada la ordenanza de los puestos hereditarios, la intendenta recibió el apoyo público del gobernador Alfredo Cornejo ante tan contundente aporte a la inconstitucionalidad por parte de los ediles

Uno de los autores de la ordenanza, el concejal Marcial Ibarra, hijo de un funcionario municipal, quiso defender la medida y terminó aportando un preocupante dato. Reveló que el proyecto intentaba darle un marco legal a una situación que ya se daba y que, de acuerdo con su interpretación, es un derecho adquirido.

Con ese criterio podríamos darle un marco legal a la corrupción, ya que es algo cotidiano en la política, un derecho adquirido que deben gozar las nuevas generaciones de políticos y sus hijos y sus nietos.
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