A Fondo A Fondo
domingo 25 de septiembre de 2016

Fin de la pretemporada: el PJ entra a la cancha

¿Renovación y cambio? La acción comienza en las distintas provincias. Como Mendoza, que define nueva cúpula partidaria

Al peronismo se le acabó el período de pretemporada. Tiene que entrar a la cancha. A jugar por los puntos.

Lo hace, en buena parte del país, en la condición más desventajosa posible: fuera del poder.
Es un dolor de cabeza imbancable para un partido que no siente el rol de oposición, que no lo considera como su emplazamiento "natural" dentro de la vida política argentina.

"Al peronismo le resulta evidentemente más fácil ordenarse cuando es gobierno que cuando está en el llano", explica Roberto Righi, intendente de Lavalle y uno de los hombres señalados para conducir el PJ local en su proceso de reconversión.

Righi señala un principio elemental: el verticalismo es, de por sí, fuertemente disciplinante.
A lo que se añade algo más elemental aún: cuando se es gobierno hay mucho más para repartir y calmar las ambiciones de los "muchachos".

Las provincias largan primero
El tiempo de la espera en el justicialismo terminó antes en las provincias que en el orden nacional.
Para ganarse el liderazgo en el país todavía falta un rato largo. Lo que hay son sucesivos posicionamientos, como los que realizan Massa, Urtubey o Cristina Fernández.

Otros esperan, pacientes, su momento, como Randazzo, cuya estadía en boxes se prolonga demasiado, para nerviosismo de sus seguidores.

En el interior el panorama es otro. Hay obligaciones de corto plazo.

En Mendoza, por ejemplo, deberá definirse la fórmula de la renovación (o "resurrección", dirían otros) partidaria esta semana .

En Buenos Aires, sin tanta exigencia formal, la gran influencia del distrito va adelantando los tiempos.
Allí se da hoy la mayor competencia de celebridades –y egos– de la política criolla. Buena parte son mujeres: la gobernadora Vidal, la ex presidenta Fernández, la diputada Stolbizer, la renovadora Galmarini, con la intromisión de algunos caballeros como Massa.

La trampa de Buenos Aires
Los cabecillas políticos mendocinos entienden que la madeja electoral de Buenos Aires es compleja y hasta tramposa para la provincia.

"Lo que pase allá no va a tener un correlato directo aquí, no nos engañemos", coinciden.

Pero, al mismo tiempo, saben el peso mediático que le cargan los grandes conglomerados periodísticos porteños. Su clima político termina contagiando al resto del país.

Y la incertidumbre respecto de ese ámbito tan particular les abre una posibilidad aterradora: "No nos durmamos, porque, ¿qué va a pasar si a Macri le va mal? ¡El primero en desmarcarse será Cornejo! De ahí pegará el salto hacia Massa".

Una mera teoría conspirativa. Pero cuya sola posibilidad engorda el tenor de su angustia.

El rompecabezas mendocino
¿Por qué, a fin de cuentas, el escenario bonaerense es una trampa?

Lo ilustra, mejor que nadie, Cristina Fernández de Kirchner.

Hay una importante coincidencia en la primera plana del PJ local para condicionar a La Cámpora dentro del nuevo escalafón.

"Queremos dar un salto adelante. Despojarnos de lo viejo", dicen.

Apuntan al kirchnerismo: "Se acabó la conducción autoritaria y el pensamiento único. Hay que darle horizontalidad al partido (lo pregona Righi), hacerlo más participativo, si queremos tener algún futuro".
Y por si esto fuera poco: "No va más eso de querer obligarnos a participar en las marchas de la resistencia".

Para los camporistas locales también la situación se presenta como un enigma digno de la Esfinge.
Lejos de considerarse "lo viejo", ellos se sienten adalides de la renovación. Lo dicen por empuje, por convicciones pasionales, por juventud propiamente dicha.

El faro de esta corriente lo conforman la senadora Anabel Fernández Sagasti y el diputado provincial Lucas Ilardo, quienes vienen dando sobradas muestras de abocarse a temas "constructivos" y amplios, de cara a la sociedad.

La contradicción principal les viene "de arriba", de su líder, la ex presidenta Cristina, que no es el cambio, precisamente, y que no pasa un día, una hora, sin derramar lava ardiente sobre Macri y su gobierno.

En el PJ local saben que el caraculismo perenne, el "dinamitar todo", no es negocio.
Fundamentalmente desde que su vanguardia política, conformada por los cinco intendentes (Bermejo, Félix, Giménez, Righi y Aveiro) cimentara con el gobernador Cornejo una relación de mutua conveniencia. Una entente, muy pragmática, de gobernabilidad y coexistencia política.

Por ahora parece haber acuerdo para que la conducción partidaria la encabecen el sanrafaelino Omar Félix y el lavallino Roberto Righi.

Ilustran dos núcleos de poder: el municipal, con raza azul y sureña.

El sector de la Corriente mantiene su influencia territorial, con el denodado trabajo del ex vicegobernador Carlos Ciurca detrás de escena.

La juventud revolucionaria K, está visto, deberá pelear, palmo a palmo, su espacio.

El único prohibido, el único maldito, es el ex gobernador Paco Pérez.

El Chivo Expiatorio único.

Detritus que deja la vida.

"Si todos piensan igual... es porque alguien piensa por todos", decían, por estos días, en la Cumbre Mundial de Comunicación Política de Quito.

Excelente moraleja. ¡A la cancha!
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas