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domingo 17 de abril de 2016

Fin del default: ahora ya no hay excusas

La principal preocupación del Gobierno nacional es mantener el nivel de empleo y el consumo para no caer en recesión

Van cuatro meses de gestión. Y con el fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York, que le permitirá a la Argentina dejar atrás el default dentro de una semana, el Gobierno siente que llegó a la primera curva de su recorrido.

El camino todavía tiene obstáculos pero el acceso a los mercados internacionales dejó de ser un oasis. La obtención de fondos frescos para poner en marcha la rueda de la obra pública alienta por igual a funcionarios nacionales como a gobernadores e intendentes.

La próxima etapa es convertir el oxígeno financiero en alivio real para la economía y en un mejor clima para los negocios y las inversiones.

En ese sendero, la inflación y la pérdida de empleos en el Estado y la construcción aparecieron como los problemas más irritativos para evaluar la salud del plan. Es que, en la cola del supermercado, la exitosa salida del cepo cambiario, la mejora en Ganancias y la Asignación Universal por Hijo o la reinserción de la Argentina en el mundo son letra muerta si la leche se acerca a $20 el litro o la suba del precio de la carne aleja la chance del asado semanal.

Para el Gobierno y la economía, dejar atrás el default resulta el cuarto paso importante en lo que va de la gestión de Mauricio Macri –tras la devaluación, el fin del cepo y la suba de tarifas–, pero más aún por tratarse de un paso decisivo para salir al mercado de crédito y atacar dos problemas centrales: la elevada inflación y la recesión.

En materia de inflación, dentro y fuera del Gobierno aseguran que abril será el peor mes del año con un índice que podría superar el 6%, el mayor en muchísimo tiempo.

Pero también para transitar el camino hacia una baja de la inflación, desde el punto de vista de los pesos, resulta importante la vía libre que la Corte de Nueva York le dio al Gobierno para que pueda pagarles a los bonistas.

Así como la inflación está en el peor momento, también el nivel de actividad económica merece atención.

Desde noviembre, el poder de compra de los salarios acumula bajas de entre 15% y 19%, un resultado impensable para cualquier repunte de ventas, y no se nota una aceleración de los procesos para el cierre de las paritarias.

Alto costo del crédito y menor poder de compra salarial pueden ayudar a controlar la inflación pero por el costoso camino de la recesión.

En la Casa Rosada intentan desinflar las expectativas inflacionarias. Admiten que abril y mayo serán todavía meses complicados en cuanto a aumento de precios a partir del ajuste generalizado de tarifas de servicios públicos, transporte, nafta y hasta cuota del Monotributo. En especial en Capital Federal y el área metropolitana. Sin embargo, el Ministerio de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, apuesta a planchar los índices de precios a partir de junio.

De hecho, en los despachos de la Casa de Gobierno aseguran que la inflación no es el principal tema de preocupación de la gestión ya que esperan un enfriamiento de la economía a partir de julio.
"La principal preocupación es mantener el nivel de empleo y el consumo para no caer en recesión", explican fuentes cercanas a la Rosada.

Después de la seguidilla de aumentos en tarifas de luz, gas, agua y transporte, el presidente Macri buscó este fin de semana en Olivos instalar una agenda social positiva para los sectores sociales más vulnerables.

El principal anuncio fue el proyecto de ley para la eliminación del IVA de los productos de la canasta básica para aquellos que perciben la Asignación Universal por Hijo, jubilados y pensionados.
La medida apunta a inyectar dinero en el bolsillo a través de la baja de precio de los productos de la canasta básica para los beneficiarios de asignaciones sociales. En cuanto al proyecto de ley para la universalización del ingreso a la niñez, la medida incluiría también a los trabajadores monotributistas.
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