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viernes 19 de agosto de 2016

Este loco lindo lleva 46 años sin afeitarse el bigote

Emplea dos horas cada día en cuidar su mostacho, de más de 4 metros de longitud

Este hombre lleva casi medio siglo, desde 1976, sin afeitarse el bigote; desconcertante esfuerzo que le ha servido para conseguir el mostacho más largo del mundo y aparecer en el Libro Guinness de los Récords.

Amazing India Blog explica cómo es la vida de este bigotudo, llamado Ram Singh Chauhan.

Está convencido de que todo hombre debería lucir un buen matojo de pelo bajo su nariz e intenta ser una inspiración con su exagerado ejemplo.

No se trata sólo de dejar que el vello crezca durante años, sino que cada día invierte al menos dos horas en sus cuidados.

Lo limpia, lo peina y lo masajea con un aceite especial. Todo para que los más de 4 metros que mide luzcan en todo su esplendor. Podés verlo en acción este video de YouTube:

bigote

Ram Singh Chauhan afirma que no se cortaría su bigote ni por todo el oro del mundo.

Lo que sí comparte sin inconveniente son unos cuantos consejos para quienes desean adoptar este carismático look. Su primera recomendación es comenzar cuanto antes: según su experiencia, el mejor "tegobi" es el de los jóvenes. Considera que el pelo es más fuerte en esa época y que es cuando tiene mayor potencial para alcanzar una gran longitud. De hecho, subraya que él nunca se afeitó la típica pelusa adolescente.

Para Chauhan también es fundamental el apoyo de su familia. Confiesa que inicialmente su esposa quería que se lo cortase, pero que con el tiempo aprendió a apreciar su bigote "como un miembro más de la familia".

Ahora incluso le da una mano con los trabajosos cuidados, colaborando en la limpieza y los masajes con aceite de coco. Estas tareas, aunque puedan resultar extremadamente tediosas, son para este hombre otra de las claves para obtener un imponente bigote.

Por último, Chauhan recomienda a los jóvenes aspirantes a bigotudos ser persistentes, no ceder a las primeras molestias que pueda causarles el vello ni a la presión social de quienes se rían de su aspecto.

Advierte que, cuando el pelo comienza a tomar longitud, incluso dormir puede llegar a ser difícil. El secreto está en no tirar la toalla: en cuanto uno se acostumbra ya no es capaz de vivir sin acariciarse el bigote cada pocos segundos.
Fuente: abc.es

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