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domingo 18 de septiembre de 2016

Es más fácil traer inversores que inversiones

El foro demostró que la Argentina está cambiando en sus relaciones con el mundo

Por primera vez, durante tres días, la economía argentina hizo una instrospección y evaluó las condiciones globales de una agenda de políticas de mediano y largo plazo que determinará prioridades y urgencias que potencien la llegada de capitales para el desarrollo.
El Foro de Inversión y Negocios fue un avance en lo que hace a la dimensión probablemente más exitosa de la política del Gobierno: el reposicionamiento de la Argentina en el mundo. Es que el Gobierno logró reunir esta semana a expertos locales e internacionales, a los referentes del sector privado y público, a los principales CEO, líderes de opinión, funcionarios nacionales y del interior para analizar los obstáculos y las oportunidades que nuestro país presenta a la hora de invertir.
Hoy, la inversión real, a través de su efecto multiplicador, dinamiza la economía de un país generando efectos positivos en el empleo y la producción. En la Argentina, poner énfasis en el financiamiento es consistentes con la necesidad de dinamizar la actividad por una simple razón: hoy la tasa de inversión de nuestro país es muy baja y sin un aumento significativo –de 4 o 5 puntos porcentuales del PBI mínimos– será difícil reanimar la economía.
Hay que pensar que los CEO globales sólo piensan en términos de rentabilidad. La gran duda es ésta: qué seguridad jurídica tienen en una Argentina donde la Corte fija las tarifas de la luz y el gas y donde un juez paraliza una de las mayores fortunas del país.
Muchos factores surgieron de las exposiciones y de las conversaciones durante el Foro. Algunos empresarios de renombre hicieron hincapié en el retraso y deterioro en la infraestructura y la necesidad de invertir en ella. Mencionaron el déficit de energía y la falta de un transporte eficiente.

Cuentas pendientes
Otros empresarios se refirieron al elevado costo laboral ocasionado por las excesivas regulaciones, la alta litigiosidad y el peso de los gravámenes y contribuciones sobre el salario. La cuestión de la competitividad se ligó también con la excesiva presión impositiva actualmente vigente en la Argentina, en particular para los que cumplen con sus obligaciones, supuesto obvio para todo inversor importante.
Ante cada declaración sobre lo mucho que se avanzó y sobre el "potencial" del país, en paralelo se mencionó el camino que todavía falta recorrer en materia de reformas como condición esencial para que la Argentina pueda atraer finalmente a las ansiadas inversiones externas.
Entre las principales tareas pendientes, los empresarios –tanto arriba como abajo del escenario principal– hicieron especial referencia a la necesidad de contar con un alivio impositivo.
El tema, que muchos directivos aprovecharon para recordarles a los funcionarios estaba en la agenda oficial.
No por nada, el mismo Mauricio Macri habló de la alta presión impositiva y prometió moderar la carga tributaria de cara a los próximos años.
El mandatario afirmó que "los argentinos no pueden pagar más impuestos. Pagan impuestos como en casi ningún país del mundo con un Estado que les da muy pocas prestaciones a cambio".
El Presidente tocó este tema ríspido para dejar en claro su postura, sabiendo que una de las variables que el empresariado más evalúa a la hora de armar un plan de inversión es la carga tributaria.
Actualmente, con sólo mencionar los impuestos que pueden aplicarse para una misma actividad en cualquier provincia, el cuadro termina por abrumar a cualquier compañía, sea nacional o extranjera y tenga el tamaño que tenga.
Detrás de la cuestión impositiva se trató reiteradamente el problema del elevado gasto público en la Argentina. Este es tal vez el tema en el que las respuestas y promesas de los funcionarios están sometidas a la prueba de los hechos, ya que en los primeros nueve meses los avances en la reducción del gasto y del déficit fiscal se han visto desafiados por una sostenida resistencia social y política. La palabra ajuste, de uso universal, no es pronunciable en la Argentina.
El conocimiento del proyecto de ley de presupuesto para 2017, hecho público luego de finalizado el Foro, pone en evidencia las dificultades para cumplir con la reducción del déficit en la meta previamente anunciada.
De todos modos, no es aventurado decir que las estrellas de los negocios que vinieron al mini Davos se llevaron una gran imagen del país, que reordena su economía y muestras síntomas de crecimiento.
Existió un amplio consenso entre los asistentes del exterior en valorar el hecho de que la Argentina ha producido un cambio positivo en su calidad institucional y en sus relaciones con el mundo.
Cabe esperar, sin embargo, que la información y la impresión recogidas por los empresarios asistentes se traduzca en emprendimientos productivos concretos en un futuro cercano. Esta posibilidad dependerá de circunstancias que todavía no han sido logradas y que requieren aún cambios más contundentes y sostenidos en el tiempo, sin la amenaza de nuevos giros políticos e ideológicos.
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