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domingo 14 de agosto de 2016

Ellos denuncian las injusticias y curan las heridas

Médicos Sin Fronteras. Ante una guerra, una catástrofe natural o crisis humanitaria la organización despliega su ayuda para intentar salvar las vidas

Con la convicción de que brindar asistencia médica y sanitaria es tan importante como denunciar situaciones agraviantes para la dignidad humana, en 1971, un grupo de médicos y periodistas fundaron en París Médicos Sin Fronteras. La organización cuenta hoy con 3.000 profesionales (90 de ellos, argentinos), llevando adelante 385 proyectos en 79 países.

Conflictos bélicos, desastres naturales y epidemias son el escenario donde los médicos y otros profesionales brindan asistencia sanitaria, pero también emocional a personas en vulnerabilidad extrema.

La ONG internacional llegó a la Argentina en 2001, a instancias de una médica voluntaria argentina que organizó una misión para asistir a comunidades del Noroeste que padecían las secuelas de la debacle económica, la falta de alimentos y medicamentos.

Pasado el momento más crítico, la ayuda se derivó a otra ONG, ya que las misiones de MSF son temporales. Pero "ese fue el germen de la oficina local, situada en Buenos Aires, desde donde se manejan programas y se convocan a donantes y voluntarios en todos los países de América del Sur de habla hispana", explica Javier Madariaga, quien a lo largo de 9 años viajó a Yemen, Siria y Oriente Medio en varias oportunidades, y hoy se ocupa de las finanzas de la organización.

"Nuestro foco es la asistencia sanitaria: intervenciones médicas de emergencia, brindar refugio, nutrición, agua y saneamiento en situaciones de desastre. Pero también tenemos el compromiso de denunciar estas calamidades, muchas veces desconocidas u olvidadas por la sociedad", señala Madariaga.

Economista de profesión, con un posgrado en evaluación de programas sociales, en 2005 dejó su puesto en una multinacional de consumo masivo para unirse a una misión de MSF en El Salvador.
"Allí me dí cuenta de qué era lo que quería, y me postulé para una segunda misión en Yemen, el país más pobre de la península arábiga, que arrastra un conflicto institucional y migratorio desde hace décadas", describe. "Fue un choque cultural enorme, pero al mismo tiempo aprendí muchísimo. Como ocurre hoy en el mediterráneo Europeo, esta nación pequeña y fronteriza alberga a miles de desplazados por enfrentamientos tribales internos y refugiados que vienen de Somalía y Etiopía huyendo de la violencia, la peste y el hambre", dice.

La crisis migratoria del Mediterráneo es uno de los focos de atención de esta ONG que hace lo humanamente posible para rescatar a los refugiados que se aventuran al mar o intentan llegar por tierra a las naciones europeas.

"Hoy necesitamos más que nunca el aporte individual de muchas personas", dice Madariaga. Se puede contribuir de varias maneras: alistándose como voluntario (la organización requiere tanto de profesionales de la salud, como de otras disciplinas: especialistas en l finanzas o comunicadores) a los que se brinda una paga por sus servicios; o inscribiéndose con los sensibilizadores que captan donaciones en vía pública o en la web. Con $120 al mes durante un año, se pueden vacunar 318 niños contra el sarampión, y con $200 mensuales, enviar kits médicos de urgencia para 357 personas.

Fuente: El Cronista
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