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domingo 09 de julio de 2017

El villano que en 4 días se convirtió en el enemigo público de la Casa Rosada

Siempre polémico y bajo sospecha, investigado al menos en 30 causas penales, esta semana pasó al centro de la escena cuando el Ministerio Público pidió que fuera desaforado, imputado y preso

Es el malo de la película, el legendario personaje del cine al que acusan de todo y nada le han comprobado. Es el siniestro, sagaz y hábil Frank Underwood de House of cards, que siempre cae parado en la arena política. Es el Alcalde Diamante de la bucólica Springfield. Es el villano de la gótica y oscura Buenos Aires, donde la ley y el delito conviven en el mismo espacio, usan la misma ropa y gobiernan los mismos cargos, sin que sus habitantes puedan diferenciar quién es quién en la Ciudad de la Furia.

Lleva el nombre del César y su apellido infiere que hará lo debido aunque sus detractores declamen que hizo lo contrario.

Braman sus enemigos que tiene 135 denuncias y él permanece sentado en una banca como diputado, protegido por sus fueros, asegurando su inocencia tras 12 años.

Se lo acusa prácticamente de todo: de ser responsable de las 52 muertes en la tragedia de Once, de hacerse millonario con las arcas del Estado, de lavar la fortuna de la ex presidenta Cristina Fernández y su familia, de manejar sigiloso los hilos del poder para enriquecer a sus amos...
Donde aparece un escándalo de corrupción aparece su nombre, como una ecuación que no admite otro resultado.

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Foto: NA
Foto: NA

Dicen que si habla caerán muchos, tantos que su silencio es más valioso y cotizado que revelar las ocultas verdades y escándalos del pasado.

Un personaje digno del realismo mágico que el gran Gabo desplegó en sus premiadas novelas, valiéndose de la innegable realidad del Caribe colombiano, tan latinoamericano como la argentinidad que nos ha tocado, porque todo lo que aquí se dice, está pasando.

Es Julio De Vido, ex ministro de Planificación de la Nación y actual diputado nacional, cajero de Néstor Kirchner según Lilita Carrió, su principal denunciante y enemiga, protector de la familia tras la muerte del ex mandatario, amigo y elemento imprescindible de los K desde los lejanos tiempos, cuando en el fin del mundo reinaron.

La chispa que desató la cacería
Convencida de que ha robado, la Fiscalía pidió la cabeza de De Vido el miércoles pasado para denunciarlo por turbios negocios en los yacimientos de carbón de Río Turbio, acusándolo de desviar $265 millones y reclamando su desafuero para que fuera detenido e imputado.

Así, Julio De Vido emergió esta semana como aquellos villanos de Ciudad Gótica, sombríos, brillantes, malvados, que se mueven a sus anchas sin ser atrapados, salvo que intervenga el hombre murciélago con sus aires de superdotado, una posibilidad que en la vida real aún nadie ha contemplado.

No tardó en desatarse la cacería tras sus pasos, liderada por la Dama de Exaltación de la Cruz (a quien llaman Lilita), encabezando la cruzada junto con el jefe de la Nación, para disolver los fueros y a la ley entregarlo.

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Canchera en lo mediático. A veces da la sensación de que en algunos medios Carrió tiene sus "cadenas nacionales" porque es más que una habitué. 
Canchera en lo mediático. A veces da la sensación de que en algunos medios Carrió tiene sus "cadenas nacionales" porque es más que una habitué.

Pero Su Señoría, Luis Rodríguez, quien de la nada se encontró como un verdugo en el patíbulo, hacha en mano, congeló el embate con un frío antártico.

Rechazó el pedido de detención e imputación del fiscal Carlos Stornelli, bajo el argumento de que aún no hay prueba suficiente contra De Vido para imputarlo ni riesgo de fuga para detenerlo, y descabezó, por ahora, hacha en mano, la misión de la Dama exaltada que sermonea a los lores del Senado llamándolos con gravedad y urgencia a entregarlo.

El desafuero quedó trunco pero Lilita no bajó la guardia y sigue bregando, ahora con la meta de expulsarlo por inconducta, una opción disponible pero que también necesita de los dos tercios de los votos para poder echarlo.

Tampoco se ha rendido el fiscal Stornelli, quien no ha coincidido con el magistrado y en disidencia ha apelado, con un recurso de revisión, ante la Cámara Federal para que el tribunal superior mande a De Vido al estrado.

Acusó a la Dama y al jefe de Estado
Tras una semana en silencio, el villano de Ciudad Gótica finalmente ha hablado.

Julio De Vido dice que es bueno y que los otros, los que hoy gobiernan, los que lo atacan, son los malos.

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Asegura que no ha robado, que las acusaciones en su contra son truchas, que todo esto se trata de una persecución personal y política en su contra, que siempre estuvo a disposición de la Justicia, que fue siete veces indagado por los jueces, que soportó dos allanamientos, que el Gobierno fue a buscar tesoros a su domicilio y nada ha encontrado, que nunca se protegió en los fueros, que no necesita salvavidas ni le hace falta, que todo es un gran montaje y un circo mediático impulsado por Lilita Carrió y la mano del presidente de la Nación, Mauricio Macri, para desacreditarlo.

De Vido no dudó en apuntarle al jefe de Estado, reprochándole que cuestione y ensucie públicamente su buen nombre y honor.

Y en esto del mito que flota en el ambiente sobre su poder a la hora de poder llegar a decir algo, desafió al Presidente, recordándole al mandatario nacional que su empresa, que administraba su primo Angelo, fue la tercera compañía que más contratos de obras del Estado recibió durante la era en que el villano fue funcionario.

Lo desafió a que buscara y hallara en todos esos años a alguien que diga que él haya pedido una coima por los negocios con los que se benefició el Macri antaño.

Tanto se le achaca y se le sospecha a De Vido que ni El Padrino de Francis Ford Coppolla se le compara como villano. Pero nadie se atreve a decir que no sea cierto todo lo que contra De Vido se ha mencionado.

Y es que la sombra de Lázaro, ese que alguna vez fue el cajero Báez e íntimo de Néstor y hoy está encarcelado, cuelga como una daga sobre el cuello del mundo K, tras haberse revelado que Lázaro era dueño de tantas estancias y campos, que todos juntas en una provincia no habrían entrado.
Cosas de este Siglo XXI donde la realidad a la ficción ha superado. Los escándalos de De Vido bien habrían valido una exitosa novela de suspenso hace 100 años, en la que el autor habría desistido de algunos elementos para no ser exagerado.

Todo ocurre en la bulliciosa Buenos Aires, en la indescifrable Argentina, donde nada es lo que parece y de lo que parece, es mejor ser desconfiado, donde la verdad y la mentira andan de la mano, tan amigas y enemigas que resulta imposible saber quién es héroe y quién villano.
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