A Fondo - Stamateas Stamateas
domingo 27 de agosto de 2017

El trauma

La columna de Stamateas


Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

Se denomina trauma a una situación que supera lo que un ser humano puede soportar a nivel psicológico, pues se trata de una amenaza a su integridad física, emocional o espiritual, un peligro que podría resultar mortal.

Cuando una persona pasa por una experiencia cercana a la muerte, como un secuestro, un asalto violento o un abuso, se produce una marca en su psiquis.

Estos son algunos de los síntomas más comunes del trauma: imágenes repetitivas, hipervigilancia, culpa, ira, depresión y extrema vulnerabilidad.

Dos clases de trauma
• El que tiene lugar una sola vez en la vida: se trata de una experiencia puntual que provoca una profunda conmoción, haciendo que la persona recuerde cada detalle de lo vivido con exactitud. Un ejemplo de esto es presenciar un accidente en el que alguien pierde la vida.

• El que se repite en el tiempo: este es el caso de alguien que es víctima de abuso sexual durante la infancia. Por lo general, aquí se produce una disociación del recuerdo (las ideas se separan de las emociones) y la persona es capaz de contarlo como si le hubiera ocurrido a otro.

El dolor de cada ser humano, más allá de la experiencia vivida, es único y nadie debería minimizarlo. Pero de esas marcas que quedan grabadas a fuego, siempre deberíamos intentar sacar algo positivo.
Por ejemplo, cuando alguien nos lastima, uno aprende luego a detectar a las personas que se acercan a nuestra vida sólo para traer dolor y puede alejarse de ellas.

Toda experiencia dolorosa, una mamá o un papá que abandona, una pareja que engaña o abandona, hay que transformarla en aprendizaje. Aunque parezca extraño, una vez que este ha sanado es posible aprender del trauma para que cuando alguien quiera volver a hacernos daño se encuentre con una persona que no permite que nadie tóxico se acerque a su círculo íntimo.

Entonces cada vez que nos enfrentamos a un dolor, el cual es una parte inevitable de la vida, podemos elegir pensar: "Lo voy a superar tal como lo hice antes porque he aprendido y he salido fortalecido".
Todos tenemos la capacidad innata para dejar atrás el pasado negativo y superar cualquier trauma. Comparto algunas ideas prácticas al respecto:

• No regresar al lugar del dolor: es inútil y muy agotador volver al lugar del trauma, emocionalmente hablando, una y otra vez. Es fundamental dejar el pasado negativo en el pasado, si queremos construir para adelante y ser felices.

• No sentir lástima por uno mismo: mucha gente se coloca en la posición de la víctima y anda diciendo: "¡Ay lo que me pasó! ¡Ay lo que me hicieron!". Nunca te eches la culpa por lo sucedido. Nadie es culpable de las marcas que otros dejaron en su vida. Pero con voluntad y decisión siempre es posible salir del dolor del trauma y ponerse de pie. Para ello, hay que abandonar toda lástima de uno mismo.

• No permitir que nuestros pensamientos nos manejen: necesitamos movernos por la verdad y no por lo que pensamos y sentimos. Para lograrlo, es importante aprender a decirle "¡basta!" a nuestra mente, cuando los pensamientos que nos lastiman quieran volver. Lo mejor es ignorarlos y reemplazarlos por pensamientos positivos. La realidad no es lo que vemos, sino lo que hay dentro de nosotros.
Llega el momento en el que somos capaces de soltar toda la emoción que el trauma nos produjo y nos ponemos de pie para comenzar a ordenar todo aquello que por un tiempo quedó guardado en un rincón del alma.
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