A Fondo - Stamateas Stamateas
domingo 16 de octubre de 2016

El perfeccionismo

Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com


¿Qué es el perfeccionismo? Si un escalador de montaña ha ascendido 800 metros y aún le faltan 200 metros para llegar a la cima, tiene tres opciones:
1. Concentrarse en lo que le falta (perfeccionismo).
2. Concentrarse en lo que ya ascendió (conformismo).
3. Considerar ambas cosas.
Mirar hacia atrás nos ayuda a motivarnos pero también necesitamos desafiarnos a nosotros mismos poniendo los ojos en lo que aún nos resta por hacer. Las debilidades pueden convertirse en fortalezas cuando las reconocemos y no las negamos ni nos avergonzamos de ellas. Es una idea equivocada creer que lo que no sé me impide avanzar. Una persona puede subir a un auto, manejarlo y llegar a destino aunque no sepa absolutamente nada de motores. El perfeccionista sólo mira aquello que no sabe, sus puntos débiles y muchas veces se frustra.
Un ser humano verdaderamente fuerte es aquel que conoce sus miedos, sus vulnerabilidades, y a pesar de ello sigue adelante porque entiende que el camino hacia la meta es igual de importante que esta última. Si queremos crecer en la vida, necesitamos deshacernos de toda actitud perfeccionista y avanzar, disfrutando del proceso hasta alcanzar nuestro objetivo.

¿Cuál es la característica principal de un perfeccionista?
Vive permanentemente en los extremos, razón por la cual expresa cosas tales como: "Esto siempre me sale mal"; "todo el mundo me trata mal"; "nunca logro lo que quiero". Pasa del 0 al 100, o del blanco al negro, sin tomar en cuenta ninguna estación intermedia. Para él es todo o nada. Es así como su emoción predominante es la insatisfacción.

¿De dónde surge el perfeccionismo?
Por lo general, de padres extremadamente ansiosos que les exigen demasiado a sus hijos, debido al peso que tiene para ellos la mirada de los demás. También puede surgir de la presión que ejerce la sociedad, a través de los medios de comunicación o de los propios compañeros de estudio o de trabajo. Es probable que el perfeccionista imite a alguien de su entorno familiar (aprendizaje vicario) o que reaccione ante una determinada circunstancia en su vida, como puede ser la pobreza.
Si sos padre, sobre todo de niños pequeños, sabé que tenés en tus manos la posibilidad de prevenir el perfeccionismo en tus hijos. ¿De qué manera? No felicitándolos solamente por sus logros, sino en especial cuando se esfuerzan por hacer algo (aunque el resultado no sea el esperado). Tal actitud es una fuente de motivación que los ayuda a nunca darse por vencidos.
¿Cómo reconocer a un perfeccionista? Básicamente por alguna de estas tres características:
• Le preocupa mucho equivocarse, cada vez que tiene que hacer algo. Un solo error hace que sienta que arruinó todo y tiene que volver a empezar. Detrás de su exigencia, está la mirada del otro porque piensa que solo lo valorarán, si hace todo bien.
• Se pone metas ilógicas, que son muy difíciles de alcanzar. Por ejemplo, pretende bajar 10 kilos en una semana, o piensa que será capaz de encontrar al hombre, o la mujer, de su vida en días. Aunque logre alguna de estas metas, siempre tendrá una sensación de displacer.
• Le cuesta mucho relajarse, una vez que ha logrado lo que perseguía. Esto se debe a que solo siente que sirve si todo es perfecto. Por esa razón nunca llega a complacerse a sí mismo ni a los demás y vive pendiente de sus resultados.
Ya sea que te exijas solo a vos mismo o a los demás, o que te sientas exigido por otros, siempre es posible salir de esta manera tóxica de mirar la vida. ¡La perfección no existe!
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