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domingo 10 de julio de 2016

El nuevo frente externo: Mercosur "light" y apuesta al Pacífico

Pasos claves. La participación en la reunión de la Alianza del Pacífico y la aspiración de sumarnos a la OCDE son fundamentales

En esta suerte de partida de TEG, el clásico juego de estrategia en el que el objetivo es conquistar territorios, que viene jugando el macrismo, se están poniendo más fichas en el margen izquierdo del tablero, más precisamente en el Pacífico. Allí está la Alianza conformada en 2011 por Chile, Perú, Colombia y México.

En su vocación por salir del frustrante aislamiento en que se había encerrado e integrarse al mundo para crecer con transparencia, nuestro país acaba de incorporarse como observador a la Alianza del Pacífico (ADP), al tiempo que aspira a sumarse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Estos cuatro países, que concentran el 50% del comercio de América latina y más del 40% de la inversión extranjera, es una rara avis a nivel mundial: mientras todos los bloques están perdiendo miembros o agrietándose, esta coalición es la única que realmente prospera en términos económicos.

La Argentina acaba de ser reconocida como nación observadora de esta alianza. Si bien comparte ese privilegio con otros 48 países –también están Uruguay y Paraguay-, era un objetivo que desvelaba a Macri, quien ya utilizó la última cumbre de la Alianza para salir a vender las oportunidades en materia de inversión.

La decisión de acercarse a la OCDE y a la Alianza del Pacífico debe ser aplaudida como demostración inequívoca de seriedad y como una manifestación más de la voluntad de gobernar con toda transparencia e integrados al mundo.

A partir de ahora, los avances comerciales que se hagan con la mira puesta en el mundo del Pacífico serán seguramente graduales y deberán estar necesariamente acompasados con el accionar de nuestro país en los demás esquemas de integración y comercio a los que pertenece, algunos de los cuales lamentablemente están hoy semiparalizados por haber sido convertidos en apenas máquinas de predicar retórica populista.

Según algunos analistas, "para la Argentina, el paso que dio Macri muestra el cambio de rumbo: mayor autonomía frente al Mercosur, acercamiento a un bloque promotor del libre comercio internacional y reconocimiento de que en el Pacífico está el gran motor económico transnacional".

Para el Gobierno, el Mercosur, un bloque que quedó obsoleto y se transformó en un "corset" para la búsqueda de acuerdos que permitan potenciar las ventas al mundo, debía transformarse.

Durante los últimos años, esta alianza regional había funcionado como un refugio ideal para el gobierno kirchnerista: su burocracia, su escasa flexibilidad y la falta de entendimiento entre los socios había hecho de esta unión aduanera imperfecta un escudo ideal para frenar importaciones y cuidar dólares.

Pero en el macrismo, esta visión ya quedó arcaica. Es por eso que en el Gobierno se viene evidenciando un rumbo hacia un Mercosur "light".

De acuerdo con un informe de la consultora DNI, la Argentina exporta más del 40% de sus productos a América latina. De modo que "adherir como observador a la Alianza del Pacífico, completa la generación de un marco de referencia que cubre el espacio al que llegan la mayoría de las empresas exportadoras de nuestro país".

"Pensando a largo plazo, un potencial futuro acuerdo pleno con la ADP, además de mostrar de modo inequívoco un nuevo rumbo, mejorará el comercio hacia quienes ya son grandes receptores de nuestras exportaciones industriales", concluye el informe.

Sin embargo, muchas organizaciones empresarias están en desacuerdo con esta visión. Argumentan que las particularidades del mercado interno (inflación, elevados costos laborales, etcétera) impiden competir de igual a igual con manufacturas de países más flexibles, como México.
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