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domingo 26 de junio de 2016

El médico que usa tecnología para operar a pacientes con obesidad mórbida

Diario UNO dialogó con el médico cirujano Enrique Elli, especialista en robótica quirúrgica aplicada a la cirugía gastrointestinal, en especial a la cirugía bariátrica

¿Se imagina que tenga que pasar por una intervención quirúrgica y que el cirujano que lo opere sea un robot? Y aún más: ¿podría creer que quien maneje este robot se encuentre en Estados Unidos y usted en Argentina? Esto no es parte de un argumento de la famosa serie Doctor House, ni de una película de ciencia ficción. Sucede en la realidad, gracias a los avances de la tecnología involucrada en la medicina.

Diario UNO dialogó con el médico cirujano Enrique Elli, especialista en robótica quirúrgica aplicada a la cirugía gastrointestinal, en especial a la cirugía bariátrica –la que se practica para tratar la obesidad mórbida–, un profesional argentino que actualmente vive y trabaja en la ciudad de Florida, Estados Unidos, donde se desempeña en la Clínica Mayo. Elli visitó Mendoza por el X Congreso de Cirugía Bariátrica y Metabólica realizado del 25 al 28 de mayo en el hotel Intercontinental y compartió su experiencia profesional que reúne, casi en iguales proporciones, la medicina con la tecnología.

–¿De qué se trata la cirugía robótica?
–Como sus términos lo indican, se trata de realizar una intervención quirúrgica a través de un robot, dirigido por un cirujano. Por esto el profesional que realiza el procedimiento debe estar capacitado en las últimas técnicas que la tecnología médica posee para esta tarea.

–¿Cómo se realiza la cirugía?
–En la práctica, el paciente está en la mesa de operaciones, y sobre él se sitúa el robot, que va a realizar la práctica. Mientras, el cirujano, se mantiene alejado del lugar concreto donde el paciente será operado y se dedica a manejar el robot. Junto al paciente puede permanecer otro cirujano que controla. El médico que opera podría encontrarse perfectamente en otro sitio –incluso en otro país, región, o continente– mientras comanda al robot.

–¿Hace cuánto tiempo se practican estas intervenciones robóticas?
–La robótica médica existe desde hace aproximadamente 15 años, pero en los últimos cinco ha habido una evolución en las intervenciones de la cirugía bariátrica. Uno de los escollos es el costo, porque si bien hay ventajas médicas, no así económicas, siempre es más barato hacer una cirugía laparoscópica.

–¿La ventaja es entonces para el paciente?
–Tanto para el paciente como para el cirujano, porque cuando es una cirugía muy compleja, y el médico se acostumbra al robot, a pesar de que podría hacer la laparoscópica, va a llevar más tiempo y tiene más efectos colaterales, pero sigue siendo un procedimiento caro.

–¿Qué se lleva los mayores costos?
–La operación en sí, el robot y su mantenimiento, la instrumentación, todo esto tiene un costo elevado.

–¿En Argentina aún no se practica?
–Sí, se hace pero no para cirugía bariátrica, sí para urología, en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

–¿El costo es muy superior a una cirugía convencional?
–Los costos superan a los de una cirugía convencional en 30% o 40%. El gasto es muy elevado pero los beneficios médicos son realmente importantes.

–¿En qué países latinoamericanos se practica este tipo de cirugía robótica?
–En Brasil y Chile la robótica quirúrgica se está desarrollando mucho más. En Argentina no hay más de tres o cuatro robots quirúrgicos, en Buenos Aires y en Misiones. Pero más que nada se utilizan en ginecología y urología. En cirugía general no está muy desarrollado. En Chile se está usando para cirugía bariátrica.

–¿Cuál es la principal ventaja para los pacientes a los que se les debe practicar la cirugía robótica?
–La principal es que los pacientes que sufren de obesidad mórbida tienen una pared abdominal muy gruesa y cuesta mucho operar con precisión cuando es una laparoscopía. Con el robot, toda esa energía que uno tiene que usar no es necesaria porque la absorbe el robot. Es como si uno quisiera mover un gran peso con la mano. Sería imposible. En cambio este tipo de tecnología facilita el proceso. Con sólo accionar un comando, el robot lo hace. Pero yo soy el que le indica a la máquina qué hacer.

–¿Cómo se mantienen las herramientas tecnológicas?
–Hay un grupo de ingenieros que se ocupan del mantenimiento. Es complejo porque son muchas computadoras, la instrumentación es muy delicada, pero cuando uno adquiere estas máquinas, adquiere también un service. Como ocurre con los autos.

–En cuanto a los pacientes con obesidad mórbida, ¿el cirujano forma parte de la atención integral? Porque es un padecimiento psicológico también.
–Por supuesto, es parte de la preparación del paciente para ser operado, que se extiende entre 6 meses y 1 año. En el equipo hay psicólogas, nutricionistas, clínicos y obviamente el cirujano, que ve al paciente varias veces antes de la operación y también después, para realizar un seguimiento. La cirugía bariátrica es muy compleja y debe ser abordada interdisciplinariamente. Aunque en este proceso los cirujanos no somos de hablar mucho, somos más de hacer, pero sí nos involucramos.

–¿Se puede complicar la cirugía?
–Sí, porque los pacientes obesos no tienen la misma reserva de defensas que una persona que no lo es, por esto es tan importante la experiencia del equipo quirúrgico para minimizar las consecuencias. Es necesario escuchar la experiencia de los que ya han practicado este tipo de intervenciones para los que aún no lo han hecho, porque como en todo, la curva de aprendizaje es lo más difícil. Esta es la finalidad de los congresos y convenciones como el que se hizo en Mendoza. Hace falta para minimizar las consecuencias como infecciones, abscesos, sangrados e incluso la muerte. En muy pocos casos, pero puede suceder.

–¿Con la cirugía robótica esto disminuye?
–Marcadamente disminuyen las consecuencias negativas después de una cirugía bariátrica con la utilización de la robótica quirúrgica.

–¿Hace cuánto que se dedica a este tipo de especialidad?
–Llevo 16 años, hice la residencia en el Hospital de Clínicas, en Capital. Cuando terminé, me fui a especializar a la Universidad de Illinois, en Chicago, ahí me quedé. Hace pocos meses ingresé a trabajar en la clínica Mayo. En esta clínica están muy especializados en el tema de cirugía robótica, en ginecología, pero con mi contratación, la idea es especializarse en cirugía esofágica y bariátrica.

–¿Vive entre Estados Unidos y Argentina?
–No, yo vivo allá. Aquí vengo cada año, por ejemplo a Santa Fe, donde hacemos cirugías en conjunto con los cirujanos de esa provincia y también con especialistas de Buenos Aires, con los cuales colaboro.

–¿Es muy diferente la forma de abordar la medicina con este tipo de instrumentos de gran complejidad?
–Es muy diferente por los recursos. En Estados Unidos, el médico se ocupa de ser médico. Y acá hacen una labor extramédica, la parte administrativa, que estén los insumos de quirófano, que no falle nada. Acá la tarea del médico se multiplica. Hay gente que se ocupa de estas cosas. Otro aspecto a favor es la tecnología, allá no falta nada que tenga que ver con esto. Es mucho más fácil de conseguir que en el caso de la Argentina.

–¿Esto resulta frustrante para los médicos?
–Sí, pero la calidad del cirujano argentino es reconocida en el mundo porque la Argentina tiene una excelente escuela quirúrgica. Yo me entrené en este país. Y cuando fui allá me di cuenta de que los médicos cirujanos argentinos son bien considerados en Estados Unidos y Europa.

–¿Usted hizo su residencia especializándose en cirugía general? –Sí, en el Hospital de Clínicas, me especialicé en cirugía general laparoscópica. Nosotros hacíamos apendicectomías laparoscópicas hace 20 años. Hoy es una práctica común, pero antes no lo era. El Hospital de Clínicas era un muy buen hospital, que se ha ido deteriorando por falta de mantenimiento. Pero la calidad humana está intacta. Esto hace la diferencia de los profesionales argentinos. Es así, acá todo cuesta más. Y cuando uno va a un ambiente en el que "todo está bien", los médicos argentinos están mucho más entrenados para resolver problemas, tiene más capacidad para ocuparse de 10 cosas a la vez. Algo que en otros países no existe, es la relación médico paciente, la calidad y calidez humana. En Estados Unidos esto es mucho más frío. Los pacientes americanos, por ejemplo, están muy acostumbrados a este tipo de relación cuasi mecánica con el médico. Acá esto no sucede de esta manera.

–En verdad parecería que la relación con el médico es fría en todos lados.
–No, te puedo asegurar que esto no es igual en Argentina que en otros países del mundo, aquí el médico se involucra con el paciente, establece una relación.

–¿Desde un primer momento tenía definida su especialidad?
-No exactamente, aunque sí sabía que quería ser cirujano, mi padre lo es y eso vino de familia. Pero nunca me planteé que iba a dedicarme a la cirugía robótica.

–Realmente es raro imaginarse que es una máquina dirigida por un médico la que opera.
–Es un proceso que tiene mucho que ver con la tecnología, es una combinación de medicina y tecnología.

–¿Es una tendencia hacia la que se desarrolla la medicina?
–En 10 años va a ser más común que la tecnología esté involucrada en el proceso quirúrgico, sobre todo porque se disminuyen las complicaciones y todo el proceso se convierte en miniinvasivo. Intervenciones que antes era impensado que fueran ambulatorias ahora lo son, cada vez se intenta que el paciente se vaya a la casa más rápido. Disminuye complicaciones y costos y además, el paciente se siente más a gusto en su casa. La tecnología ayuda a la medicina a acortar tiempos, mejorar resultados y la precisión de los estudios diagnósticos y de las intervenciones quirúrgicas.

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