A Fondo - Stamateas Stamateas
domingo 03 de julio de 2016

El maltrato en la pareja

El conflicto es parte de la vida y no es positivo ni negativo, sino como la persona lo considere. Los seres humanos poseemos individualidad, razón por la cual vemos las cosas de diferente modo.

Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com


Es perfectamente normal que existan conflictos en la pareja. Lo anormal sería que no existieran. El conflicto es parte de la vida y no es positivo ni negativo, sino como la persona lo considere. Los seres humanos poseemos individualidad, razón por la cual vemos las cosas de diferente modo.

Hoy en día muchas parejas, tal vez en consonancia con los tiempos violentos que vivimos, pasan todo el tiempo enojándose y discutiendo apasionadamente. Algunas incluso lo hacen en privado y en público. En este último caso, en busca de terceros que tomen parte por alguno de los dos y diga quién tiene razón.

El enojo es también una emoción normal, una energía contenida dentro de nosotros que por lo general se expresa cuando aparece una dificultad o un obstáculo. En la pareja, es la persona que siente esta emoción quien decide qué hará con su enojo: si lo usará para hablar con el otro de forma calmada o si lo/la maltratará con palabras descalificadoras.

Aunque el enojo dentro de la pareja sea normal, necesitamos aprender a canalizar esa emoción. El enojo es sano cuando aparece y desaparece, es decir cuando se expresa de manera correcta. Pero si es mal expresado (o no expresado), con el tiempo puede transformarse en venganza, en resentimiento o "rencor encapsulado". Dicha actitud jamás conducirá a mejorar o sanar una relación.
En algunos casos, el enojo se traduce en gritos y amenazas. Aquí estamos ante personas que tienen la creencia que cuanto más le griten al otro, más poder tendrán y serán capaces de imponer su voluntad. Sin darse cuenta, han entrado en el campo del maltrato verbal, donde se menosprecia a la persona con dichos hirientes que lastiman profundamente la estima.

Hombres y mujeres maltratan a su compañera/o a diario, sin darse cuenta de que cuando uno ejerce el maltrato hacia otro pueden ocurrir varias cosas. A saber:
• Sembramos aquello que cosechamos. Quien trata mal a su pareja tarde o temprano cosechará maldad al ciento por uno. Si uno espera que su pareja lo escuche y le hable bien, primero debe ofrecerlo él mismo.

• La persona maltratada buscará venganza. Quien trata mal a su pareja siembra rencor en su corazón. Toda persona que no es considerada y valorada acumulará bronca y rencor en su interior, hasta llegar al punto de desear vengarse.

• La persona maltratada procurará alejarse de la relación. Es muy común pedir que el otro cambie, sugiriendo posibles acciones que ayuden a tal fin, pero lo cierto es que el que tiene que cambiar siempre es uno mismo. El maltratador pierde confianza y respeto y aleja a la gente de su vida.

Todos tenemos un límite de paciencia y, cuando se alcanza, en ocasiones la relación de pareja ya no tiene retorno.

Ahora, ¿por qué alguien se vuelve violento? Pueden existir tres razones:
• Falta de dominio propio. La persona alberga el mito del "encendido y apagado": cree que debe estar tranquilo o alterado.

• Un yo débil que fue lastimado. Aquel que fue lastimado, lastimará a otro.

• Falta de empatía. Es no saber ponerse en el lugar del otro.

La clave para ser capaces de construir relaciones de pareja sanas, donde nos tratemos con el respeto que todos merecemos, es valorarse uno mismo.

Cuando uno no se quiere ni se acepta, siempre elegirá lo peor para su vida, incluida la elección de un compañero de ruta. Tales personas ven el maltrato como una normalidad. Por el contrario, quien conoce su valor, nunca tratará mal a los demás, ni se maltratará a sí mismo.
Fuente:

Más Leídas