A Fondo A Fondo
lunes 18 de abril de 2016

El legado galés en Trevelin y Esquel

Chubut. Capillas y edificios inmersos en un desolado paisaje son parte de los atractivos de estas pequeñas ciudades que pueden conocerse a través de la cultura y tradición de sus inmigrantes

La cultura galesa es uno de los sellos identificatorios de las ciudades de Esquel y Trevelin, Chubut, Sus edificios históricos narran aquellos años en donde los colonos se instalaron en estas tierras, permitiendo reconocer cómo era la vida de estos grupos de inmigrantes en la Patagonia.

La importancia de las capillas que construyeron no sólo radicó en la práctica de la fe y la espiritualidad sino también, con igual grado de relevancia, como centros de reunión de los pobladores para mantener sus costumbres y tradiciones.

Luego de largas semanas de trabajo en las chacras y en los molinos harineros, actividad que caracterizó a la región, las familias del valle 16 de Octubre se reunían en los templos para compartir la ceremonia del té galés, charlar, realizar los ensayos del coro de la colectividad y practicar la fe.

Hoy día pueden visitarse dos capillas (Seion en Esquel y Bethel en Trevelin), en sendas visitas guiadas ofrecidas por la Secretaría de Turismo de Esquel.

Terminada en 1915
La Capilla Seion, ubicada en el centro de la ciudad de Esquel, cuyo inicio de construcción data de 1905, es una edificación asentada en piedra y barro con paredes de ladrillo cocido y techo de chapa, que fue terminada diez años después, en 1915.

Cuenta con un vestry, espacio que era destinado a las reuniones dominicales, a la ceremonia del té y a la escuelita dominical; actualmente allí funciona la Escuela de Galés de la Cordillera.

En su interior, los bancos tienen una ubicación central con pasillos de circulación a los costados y en el frente se encuentra el sillón para el predicador; sobre un sector lateral, una pequeña biblioteca conserva algunos libros de la época y un armonio a pedal que aún funciona, hace pensar en las diferentes manos que acariciaron su teclado.

Previo al inicio de la construcción de la capilla Seion, el culto y las reuniones sociales se hacían en la chacra Las Margaritas de la familia Freeman, a unos kilómetros de Esquel.

En el año 1995 la capilla fue incluida en el Registro Provincial de sitios, edificios y objetos de valor patrimonial, cultural y natural de la provincia del Chubut.

La otra capilla, Bethel, ubicada cerca de río Percy, en Trevelin, es la más antigua de la cordillera chubutense; fue la primera en ser construida por los colonos galeses, y testigo del desarrollo e historia de la comunidad en la región.

Esta capilla tuvo dos edificios. El primero, de 1897, estaba construido con madera y paja y sirvió como centro de reunión de la colectividad asentada en Trevelin hasta 1910.

Ese mismo año, los vecinos de la colonia construyeron el actual edificio, al que ubicaron justo en frente de la antigua capilla, completamente de ladrillos y techo a dos aguas; manteniendo un criterio paisajista simbólico, la construcción se emplazó en un terreno alto.

La tipología arquitectónica de esta capilla se caracteriza por presentar una única nave central con un estrado y un púlpito destinado para el pastor, detrás de la cual está el vestry.

La historia del lugar
Visitar las capillas galesas en Esquel y Trevelin es conocer una parte importante de la historia de la Patagonia, es remontarse a aquellos años donde los inmigrantes cultivaban su fe, donde forjaban su fuerza de voluntad, a través de su vida espiritual y social.
Hoy, forman parte del patrimonio cultural de la provincia del Chubut y sus puertas están abiertas para conocer todos sus secretos.
La Capilla Seion recibe al público de lunes a sábado, de 18 a 21, horario en que una guía especializada describe cada uno de los sectores del edificio.
También se puede conocer el legado galés en la gastronomía y pastelería exquisita que se puede degustar en los restoranes o bares de la zona. Para esta época se preparan platos especiales para turistas.
Fuente:

Más Leídas