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domingo 19 de marzo de 2017

El largo camino para ser emergente

Sí ya sé, desde Chimpay hemos publicado ya miles de columnas y hemos dado miles de charlas hablando de un tema puntual: la vuelta de Argentina a ser mercado emergente. Queda claro que si repetimos este tema hasta el cansancio es porque no se trata de un tema menor, todo lo contrario. Pero hagamos un breve resumen para quien no sabe de qué estamos hablando.

Corría el año 2009 cuando Argentina se fue al descenso. No, no estamos hablando de la selección de futbol, aunque el impacto puede tranquilamente ser considerado aún mayor que el que esto último generaría. Hablamos del partido que se juega en los mercados financieros internacionales. Ese fue el año en que Morgan Stanley removió a Argentina de su índice MSCI de mercados emergentes, y lo pasó al de mercados de frontera. Así fue como de jugar con nuestros pares de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, China y otros, pasamos a jugar con Jamaica, Trinidad y Tobago, Kenia, Zimbabue, entre otros.

Qué significan estas categorías? Morgan Stanley Capital International (MSCI) publica índices sobre inversiones financieras (acciones y bonos) que son usados por los bancos, inversores institucionales y fondos de inversión de todo el mundo para guiar sus inversiones.

Actualmente existen tres categorías principales para los mercados: desarrollados, emergentes, y de frontera. Básicamente se aplican tres criterios para categorizarlos: desarrollo económico, liquidez del mercado de capitales, y nivel de acceso para los inversores de todo el mundo. Pertenecer a una u otra de estas categorías no es para nada trivial, subir de categoría significa recibir de manera prácticamente inmediata grandes flujos de colocaciones de parte de fondos de inversión (los que mueven el mayor flujo de inversiones en el mundo). Sólo para dimensionar debemos considerar que los mercados de frontera mueven alrededor US$20.000 millones en inversiones, mientras los emergentes mueven más de US$2 billones.

Esto es de gran importancia y forma parte de la que para nosotros será la tercera pata alcista de las acciones en Argentina, desde que el mercado empezó un gran recorrido allá por el año 2013 con un índice Merval (el índice de referencia de las acciones argentinas) acumulando un suba cercana al 800%. Y la tercera pata alcista será la de escala. Los flujos de inversiones que entrarían en activos argentinos en comparación con el tamaño actual del mercado harían que todo suba básicamente. Incluso papeles que por fundamentos y valuación ya lucen caros, subirían sólo por el efecto de los flujos de inversiones. Pasando en limpio: tenemos muy pocos productos para satisfacer tal demanda.
¿Esto no sería una burbuja? Es posible que algunos papeles queden caros y esto sea un riesgo, pero en lo inmediato y como inversores habrá que aprovechar la suba.

¿Por qué volvemos con este tema ahora? Porque el 15 de marzo pasado MSCI publicó un reporte donde indicó que es "altamente probable que Argentina sea reclasificada como emergente", lo que se daría a conocer el próximo 13 de junio, cambio que entraría en vigencia aproximadamente un año después. La principal causa por la que Argentina fue enviada al descenso fue por los controles de capitales, y en el mismo reporte se resalta que "la reciente eliminación del último control de capitales aumenta las chances de reclasificación".

Luego agrega que Argentina representaría alrededor del 0,4% del índice de emergentes y del 3% del latinoamericano (similar a Perú y Colombia). Eso último implicaría alrededor de US$5.000 millones que podrían entrar en acciones. Es decir que estamos ante una gran oportunidad para posicionarse en este tipo de activos, aunque vale la pena aclarar que hay que ser selectivos, ya que no todas las acciones califican para ser compradas por estos fondos.

Por otro lado no podemos olvidarnos que el mercado de acciones en la Argentina es uno de los más volátiles del mundo, por ende no es apto para cardíacos.

El riesgo de pérdida de capital es elevado. Más aun considerando que hablamos de un evento con alta probabilidad de ocurrencia, pero que no es seguro.

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