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miércoles 13 de julio de 2016

El genio atormentado de Flannery O'Connor en todo su esplendor

Lumen juntó todos los relatos de la norteamericana, incluso aquellos que nunca se habían traducido al español, creando un libro indispensable

Al igual que Jorge Luis Borges, Flannery O'Connor eligió el cuento como forma de expresión primaria y aunque publicó dos celebradas novelas, fueron sus tomos de cuentos los que la erigieron como una de las escritoras más interesantes del siglo XX.

De esta manera, el cuento fue el género que la autora fallecida en 1964, cuando apenas tenías 39 años, más cultivó desde que era una estudiante y hasta sus últimos días de vida.

El texto Cuentos completos, que acaba de editar Lumen en Argentina, es un testamento de la pasión que O'Connor sentía por esta forma breve de narración.

Los suburbios y el campo son los protagonistas de la mayoría de estos relatos, quizás porque aquejada por una enfermedad de la sangre, se pasó la mayor parte de su vida en la granja Andalusia, en Milledgesville, que pertenecía a su adinerada familia.

Su estilo de vida pacífico y alejado del ruido de las grandes ciudades fue descripto por ella misma al decir: "Soy una de esas personas que penetran la nada. La buena gente del campo".

Las historias tienen como escenario entonces los pueblos y las tierras del sur de Estados Unidos, especialmente su Georgia natal. Allí, las miserias de los humanos se muestran tal cual son y la pobreza es muchas veces la causante de la violencia y el odio de sus personajes.

Estos cuentos abordan entonces los conflictos raciales, la religión y la lucha por la libertad, no sólo porque eran temas que a ella le interesaban sino porque eran obligatorios en los tiempos que corrían en el sur de Estados Unidos.

Temas como los pavos, la cacería y los quehaceres que ocupan el día a día de quienes viven en el campo abundan en esta páginas. Su predilección por los pavos respondía a que era una aficionada a la cría de aves, especialmente pavos reales.

Algunos de los personajes de sus narraciones deben haber estado inspirados en ella misma, sobre todo aquellos que cuando viajan a las grandes ciudades, se sentían incómodos y fuera de contexto.
Sus relatos son dulces y maravillosos al tiempo que perversos y retorcidos. Sus problemas de salud, que la obligaron a usar muletas y a pasar largas temporadas en la cama, fueron caldo de cultivo para algunas de sus invenciones más extremas.

En O'Connor se entremezclan historias cándidas, pero también la personalidad de un genio atormentado por el dolor y la imposibilidad de llevar una vida normal.

Diferenciándose de los autores que predican que para que un cuento sea bueno el final debe resultar sorpresivo, O'Connor busca conquistar al lector desde la primera hoja y, en la mayoría de las ocasiones, provoca una reflexión al llegar a la última. Incluso, la autora invita a relecturas de la historia para saborear mejor la conclusión.

A lo largo de corta vida, escribió dos novelas, Sangre sabia y Los violentos lo arrebatan, así como 31 relatos breves, recogidos en dos libros.

Sus ensayos y conferencias han sido alabadas por su profundidad y agudeza. Suele decirse que la escritora fue explicándose a sí misma en esos ensayos, los cuales tras su muerte se reunieron bajo el nombre de Misterio y maneras.

En entrevistas y textos, citó como influencias suyas a autores como Nathaniel Hawthorne, Edgar Allan Poe, Henry James y Joseph Conrad.

La obra de esta escritora ha sido comparada con la de William Faulkner, Eudora Welty y hasta Carson McCullers. Al igual que la de estos tres autores, su prosa suele colocarse dentro del llamado gótico sureño.
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