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domingo 16 de octubre de 2016

El fin de la inocencia

Macri transmite cada vez con más firmeza que los empresarios hasta ahora no se han jugado por él lo que él hubiera querido

"Necesitamos empresarios que se pongan a invertir y no unos que, al primer síntoma de libertad, aprovechan para remarcar precios de una manera descarada". El presidente Macri viene amonestando a los hombres de negocios en cuanta oportunidad se le presenta. Y el Coloquio de Idea, en Mar del Plata, no fue la excepción. El Presidente entró al poder creyendo que si él hacia lo suyo, los demás -sus pares, los propios, los empresarios- cumplirían su parte y se alinerían incondicionalmente a su objetivo. Error.

Las medidas iniciales -quita de retenciones, apertura del cepo, eliminación de DJAI (Declaración Jurada Anticipada de Importación), acuerdo con los holdouts- tendieron a enviar señales de confianza. Una especie de "arreglar la cancha para que los privados jueguen".

Las palabras del Presidente el martes en la Cámara de la Construcción y el miércoles en la apertura del 52º Coloquio de Idea mostraron un Jefe de Estado preocupado por regenerar la confianza entre sus ex colegas del mundo económico. Un mensaje alejado del fastidio que, en privado, el mandatario venía transmitiendo a sus íntimos al comentar la actitud de algunos sectores del empresariado.
A juicio de Macri, los hombres de negocios hasta ahora no se han jugado por él lo que él hubiera esperado, y son entonces desagradecidos al no reconocer que el actual Gobierno salvó al país del camino de Venezuela, según se ufanan los funcionarios frente a las observaciones criticas de los distintos sectores.

También es cierto que el escenario político y económico no da para que el Gobierno profundice diferencias. Más bien, todo lo contrario. Los datos preliminares que comentan los ejecutivos en Idea respecto de la evolución de las ventas y la actividad en setiembre y lo que va de octubre resultan bastante desalentadores.

Agosto resultó el peor mes en 10 años en facturación de supermercados, y no hay síntomas de gran repunte en las últimas semanas. La propia conducción económica admite que la única buena noticia hasta ahora es que algunos sectores han dejado de caer. La esperanza de la reactivación se traslada ahora al último bimestre del año. Muchos empresarios ya están asumiendo que el ajuste será más prolongado y tal vez haya que esperar hasta el final del verano para el rebote tan esperado.

Salvo determinados sectores que aún resultan competitivos, el costo argentino y el atraso cambiario terminan siendo una barrera natural para las inversiones. No hay muchos negocios rentables hoy en la Argentina que permitan, además, sobrevivir a la cada vez más agobiante presión impositiva que no cede. El Gobierno sigue aumentando los impuestos al no permitir el ajuste por inflación o al establecer ajustes en los mínimos no imponibles que resultan la mitad o un tercio de la inflación real.

Alivio sin duda para el equipo económico y para el ministro Alfonso Prat Gay quien venía promoviendo la convocatoria a un diálogo entre capital y trabajo. Podría resultar uno de los principales beneficiarios. A la Argentina, "o la resolvemos entre todos, o no la resuelve nadie" suelen decir los funcionarios cuando la cosa se complica.

El optimismo y las dudas son los dos estados de ánimo que mejor describen a los empresarios que masivamente se dieron cita el 52° Coloquio de Idea. Como bien reflejó la encuesta, la mayoría espera un muy buen año para sus negocios, pero la contracara es que les preocupa, y mucho, la inseguridad.
Si bien están satisfechos con lo que ha hecho el Gobierno hasta ahora no dejan de tener cierto temor por el futuro electoral del año que viene. "Es necesario que el Gobierno se consolide políticamente", afirman.

Los casi 900 líderes de empresas que en el coloquio del año pasado daban por sentado que este año el que los visitaría como presidente sería Daniel Scioli no dejan ahora de congraciarse de que Cambiemos esté en el poder. El Gobierno no quiso tampoco desaprovechar este auditorio de empresarios y por esta razón dio vía libre para que los funcionarios se den una vuelta.

Los "vientos de cambio" y el estrechar vínculos seguramente fue lo que contribuyó a que los organizadores del evento pudieran recaudar más de 6 millones de dólares entre esponsors e inscripciones, según estimaciones extraoficiales. Es decir: un 50% más que lo que costó el encuentro Foro Argentino de Negocios que el Gobierno realizó a comienzos de setiembre en el Centro Cultural Kirchner.
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