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domingo 25 de septiembre de 2016

"El amor funciona como un puente entre el deseo y el goce"

Luis Salamone. Psicoanalista y escritor

Entender. Este fue el motivo por el cual el psicoanalista y escritor Luis Salamone –el fin de semana llegará a Mendoza invitado por la Biblioteca de Orientación Lacaniana, para participar en el seminario quincenal sobre literatura y psicoanálisis llamado "La cosa abierta"– se inclinó por la psicología al momento de elegir una carrera. "Me interesé por fenómenos a los que no les podía dar explicación por otros medios que no fuera la psicología. Muy tempranamente me encontré con la obra de Freud, y quedé impactado por el lugar que le daba a la palabra". Más tarde, la búsqueda de esas respuestas lo llevó al francés Jacques Lacan. "Él explicaba cosas que parecían muy complejas, pero que revelaban una verdad cristalina como ninguna. Parece difícil de entender, pero da cuenta de cosas muy difíciles con una simplicidad única", describió.


Esta charla con el psicoanalista porteño también puede considerarse un viaje, la búsqueda de un camino, o de muchos pasadizos para encontrar respuestas. Quizás las que más nos interpelen sean las que tienen que ver con el amor, con la necesidad de llenar un vacío, o con la urgencia de completarnos, que muchas veces nos deja más insatisfechos que felices.

En pos de trazar una especie de mapa improvisado, surge el primer cuestionamiento, casi obligatorio:

– ¿Qué es el amor? ¿Puede ser definido o es sólo nuestro propio instinto de supervivencia mediado por la cultura?
– Supongo que es una pregunta que nos hacemos todos y a todas las edades. No es fácil de contestar. El amor es algo complejo que tiene diferentes registros, varias dimensiones. Hay varios tipos de amor. Y también se encuentra a veces vinculado al odio. Hay amores que son una solución y otros que son un estrago. Hay quienes piensan que se trata del deseo de hacer de dos, uno. Pero esto siempre falla. La ilusión de completitud choca con su imposibilidad. No está mal definir el amor con relación a la falta como lo plantea Lacan. En el mejor de los casos, en lugar de esa aspiración a la completitud, el amor nos da noticias de que estamos en falta.

–¿De qué manera?
–El amor nos pone en falta, nos hace falta. Lacan da una definición que se ha hecho bastante célebre: "Amar es dar lo que no se tiene". El tema es entender esta cuestión. Dar lo que se tiene es fácil. ¿Pero cómo hacer para dar lo que no se tiene? De lo que se trata es precisamente de transmitir la imposibilidad de completar al otro. Muchos pueden encontrar en esta cuestión, en este obstáculo, la razón de su fracaso. Los amores que tienen cierto éxito, por el contrario, hacen una celebración de esta constatación.

–¿Cómo influye lo cultural en esto?
–Sin dudas lo que conocemos como amor está influenciado por la cultura. No deja de ser una construcción en la que participan quienes hacen la cultura: poetas, cantantes, novelistas; así los amores muchas veces toman el color de la época. Estamos en una muy particular, donde las relaciones virtuales brindan ciertas características.

–¿Cuál es el signo de estos tiempos en las relaciones?
–Las relaciones ya no son para toda la vida. Y la facilidad con la que algunos sujetos consiguen pareja hace que no tengan el deseo de mantener una fija, sino que saltan de una a otra. La realidad es que somos muy diferentes, y el amor es un puente. Un puente entre dos universos diferentes; un puente entre el deseo y el goce.

–¿El amor se puede volver una adicción?
–Cualquier cosa puede resultar una adicción. Pero no todas las adicciones son iguales. Es verdad que hay amores que son nocivos para alguien como pueden serlo las drogas. Es lo que hemos llamado "amores estragantes". Sucede que toda relación con el goce puede terminar resultando adictiva, y como dijimos, el amor traza un puente al campo del goce.

–¿Cómo se manifiesta una persona que está en este tipo de relación?
–No resulta difícil escuchar que alguien hable de eso que lo empuja hacia su partenaire como una adicción. El goce se enreda en el mecanismo de repetición, y el otro puede resultar un maldito imán para el sujeto, transformarse en una atracción irresistible. Habrá que ver cuán nociva puede resultarle esa pareja sintomática.

–¿Cómo han cambiado las relaciones con este "by pass" que generan las redes sociales?
–No hay que subestimar este tipo de encuentros. Son los más comunes en la actualidad y el destino de los mismos serán de acuerdo a cada caso. Sujetos inhibidos tienen más facilidades. Pero tarde o temprano estamos condenados a enfrentarnos al desencuentro entre los sexos. Esto se va a dar más allá de la forma en que nos conozcamos. Las redes dan lugar a varias formas de amor, tenemos los amores a distancia.

–Tenemos como una especie de doble vida a través de las redes? Las relaciones se vuelven cada vez más vacías?
–Antes se sostenían estas cosas con las cartas de amor, en la Edad Media, durante lo que fue conocido como amor cortés, un trovador podía enamorarse de una dama tan sólo por haber escuchado hablar de ella, y cantarle toda la vida. Ahora todo resulta más fluido. Como dije antes, las redes sociales hacen que haya sujetos que saltan de un encuentro a otro, y que no anclen. Pero también hay quienes a partir de un estos encuentros construyen una historia de amor.

–¿Los vínculos se han vuelto más obsesivos debido a la inmediatez de la tecnología?
–Es verdad que la tecnología ofrece una relación a la que se puede acceder rápidamente. Sin embargo uno puede escuchar en el consultorio a adolescentes que, pese a estas facilidades, no dejan de postergar el encuentro con el otro sexo. Otros, en cambio, entran en una pendiente compulsiva.

–¿Qué papel juega la sexualidad en esto?
–La sexualidad se erige como uno de los principales problemas de los sujetos. Eso no cambia. Lo que puede tornarse compulsivo en nuestro tiempo en los adolescentes, y no sólo, es la utilización de pornografía por internet. Hay mucha oferta. Y también se da la cuestión de ciertos hábitos y de ciertos gustos, que se globalizan a partir de las redes.

–¿A qué se debe el título de su libro "El amor es vacío"?
–El título está sacado de un planteo que hace Jacques Lacan luego de estudiar el precisamente el amor cortés al que hice referencia antes. Esa modalidad amorosa que florece en la Edad Media y cuyas coordenadas aparecen en cada época. En realidad, el amor es un velo que cubre el vacío. En el amor cortés un joven se acercaba a cantarle a la dama, pero mantenían esa distancia, mantenían un vacío entre los amantes. Un vacío que nos muestra la verdad del amor.

–¿Qué factores inciden en la vacuidad de las relaciones?
–Sucede que el vacío es como fingimos una característica del amor. Me parece que, como te decía antes, frente a la facilidad para arreglar citas, muchos hombres no se interesan por mantener una relación. Sin duda el discurso capitalista atenta contra el amor, ya que intenta ofrecer cosas para que tapemos nuestra relación con la falta. Falta que es necesario preservar para darle lugar al deseo.

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