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domingo 14 de agosto de 2016

Despierta Brasil

A principio de año, para ser más específicos en febrero, desde Chimpay decíamos que por la situación económica y política de Brasil en el 2016 nos recordaba a la Argentina del 2013. Pasados ya 6 meses vemos que el Bovespa, el índice de referencia de la bolsa brasilera y que agrupa las principales acciones, acumula un alza de casi 90%. En el 2013 el Merval, el índice de referencia de la bolsa argentina, aumentó más de 100%, y hasta estos días más de 600%, no podemos usar otro calificativo más que rendimientos extraordinarios.

El 2013 fue el año en que los mercados empezaron a notar que los precios de las acciones argentinas eran ridículos, y que podíamos encontrar bancos que valían menos que el valor inmobiliario de sus sucursales. Por ello luego de las elecciones legislativas del 2013, y ante los primeros atisbos de que un cambio era posible, las acciones empezaron un proceso de suba que luego fue ganando en importancia a medida que el cambio se materializaba.

En el caso de Brasil la debacle de la economía del país que era considerado la promesa de América Latina, el descontrol del déficit fiscal y de los precios, y los resonantes casos de corrupción (¿a quién les recuerda todo esto?), en especial por el caso de coimas alrededor de Petrobras, dieron rienda suelta a la huida despavorida de las inversiones lo que generó el colapso en el precio de los activos brasileros.

Y como siempre resaltamos, cuando el detonante es el pánico se vende lo que sea al precio que sea. Y quienes nos siguen sabrán bien que la ciclotimia de los mercados es la clave para encontrar oportunidades, como dice el refrán "comprar cuando todos venden, y vender cuando todos compran".

En Brasil el disparador de la recuperación también fue la expectativa de cambio, no producto de un resultado eleccionario, sino producto del impeachment o juicio político que enfrenta hoy Dilma Rousseff, y que en estos días fue refrendado. Con lo que la suerte parece estar echada. Es más, siendo fieles también a otro viejo refrán bolsero que indica "comprar el rumor y vender la noticia", es probable que la destitución final de su cargo para Dilma pueda ser el desencadenante de una toma de ganancia luego de subas tan importantes.

Ahora el gran interrogante es si Brasil aún tiene recorrido de largo plazo, y la respuesta parece ser que sí. Por lo que las bajas deberían ser entendidas como oportunidades de compra. Esto se debe a que se espera que el Partido de los Trabajadores no logre ganar las posteriores elecciones, y que pueda ganar un partido o un candidato más cercano a los mercados. De cumplirse esta premisa, los activos brasileros aún se ven muy baratos y con potencial de seguir subiendo de valor.

Al margen de las inversiones, uno de los temas que preocupa es que Brasil es el principal socio comercial de Argentina. Por lo que la retracción en el consumo del gigante se siente en nuestras exportaciones. Algunos indicadores económicos parecen mostrar que Brasil podría estar acercándose al piso, y esto es positivo. Pero no debemos esperar una recuperación milagrosa ni repentina, como así tampoco un trayecto sencillo (nuevamente ¿les recuerda a alguien?) ya que estará colmado de turbulencias políticas. Y por otro lado, como ya hemos experimentado en muchas ocasiones, el mercado financiero siempre se adelanta a la economía real por expectativas. Pero la buena noticia parece ser que mejores tiempos están por llegar.
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