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sábado 21 de mayo de 2016

Denuncian la existencia de casi 36 millones de esclavos en el mundo

A grandes rasgos, los números indican que una de cada tres víctimas son niños, que más de la mitad son mujeres y muchachas.

Una fundación australiana centrada en la defensa de los derechos humanos denunció que existen en el mundo de hoy casi 36 millones de personas sometidas a alguna forma de esclavitud.

La Walk Free Foundation (Fundación del Caminar Libre), creada por los filántropos Andrew y Nicola Forrest, impulsa una campaña internacional para documentar el nexo existente entre la esclavitud moderna y la destrucción del medio ambiente.

Para ello ha elaborado una guía titulada Global Slavery Index (GSI, Índice de Esclavitud Global), cuya segunda edición estima que ese número de esclavos puede ser localizado en 167 países.

La estimación más reciente detalla que los países con mayor prevalencia de ese flagelo son Mauritania, Uzbekistán, Haití, Qatar, India, Pakistán, la República Democrática del Congo, Sudán, Siria y la República Central Africana.

Cuando se los clasifica según población e ingresos, la lista del mayor número de esclavos varía e incluye de mayor a menor a India, China, Pakistán, Uzbekistán, Rusia, Nigeria, la República Democrática del Congo, Indonesia, Bangladesh y Tailandia.

Considerados en conjunto, estos diez países poseen el 71 por ciento de una cantidad estimada en 35,8 millones de esclavos donde son corrientes el tráfico humano, los trabajos forzados, la venta directa de trabajadores, el matrimonio servil forzado, y la venta y explotación de niños.

Tales países están situados en variadas regiones, responden a diferentes sistemas políticos, y sus economías oscilan de ingresos bajos a elevados.

A grandes rasgos, los números indican que una de cada tres víctimas son niños, que más de la mitad son mujeres y muchachas, y que el 68 por ciento del total está sujeto a trabajos forzados que producen como mínimo 136 productos comerciales surgidos de 74 países.

Comisionado por la prestigiosa universidad inglesa de Hull, el investigador Kevin Bales, ha declarado que "dominados por bandas criminales, los esclavos talan grandes bosques, e incrementan así la emisión de gases carbónicos a la atmósfera".

"Asimismo, crean en algunos países la paradoja de una colisión entre niños esclavos y tigres de Bengala protegidos, fomentando macro-negocios que suman anualmente unos 150 mil millones de dólares", acotó el especialista.

Dos rubros que inciden inmensamente en la destrucción ambiental son la producción masiva de camarones y la fabricación de alimentos para mascotas.

Bales ha documentado puntualmente la situación en los criaderos de camarones de Bangladesh, apenas uno de muchos emprendimientos esclavizantes como la agricultura, la minería, la fabricación de ladrillos, y la tala y producción de carbón de leña.

En el cinturón ecuatorial del planeta todo ello causa diariamente altos índices de contaminación y deforestación, bajo el control de bandas de criminales, donde la esclavitud y la destrucción ambiental van de la mano.

Mauritania, país del oeste africano, ocupa el primer puesto del problema que involucra al 4 por ciento de su población, alrededor de 155.600 personas, según datos estadísticos del Comisionado de Naciones Unidas sobre formas contemporáneas de esclavitud, verificados por la Organización Internacional del Trabajo.

De acuerdo a cifras del GSI, en el segundo puesto aparece la república de Uzbekistán, nación del Asia Central cuya economía se apoya densamente en la producción y exportación de algodón, con trabajos forzados que involucran a 1.201.400 personas.

Los hermanos Forrest alegan que su Fundación forma parte de una red de denuncia y protección internacional que involucra a ocho millones y medio de voluntarios dedicados a poner límites a esta forma de explotación humana.

El rubro principal combatido es el tráfico de personas, basado en la captura, transporte, transferencia y control de esclavos, mediante amenazas o uso variado de formas de coerción, secuestro, engaños, promesas incumplidas de remuneración, o simple fomento de la prostitución.

A nivel internacional existen algunas herramientas protectoras, pero son insuficientes: la Convención sobre Esclavitud de 1926 y su suplemento de 1956 (que incluyó el reclutamiento forzado de niños para combatir en guerras civiles), y la Convención sobre Trabajos Forzados de 1930 de la Organización Internacional del Trabajo.

Las entidades no gubernamentales aplicadas a la neutralización de este flagelo social, se concentran como pueden en la identificación de las víctimas, el apoyo a su liberación y la aplicación de mecanismos judiciales para atenuar los impactos humanos y sociales.

No obstante, reconocen los especialistas, la implementación de medidas correctivas es débil, aunque cuenta con apoyo de países que explícitamente combaten la esclavitud moderna: Holanda, Suecia, Estados Unidos, Australia, Suiza, Irlanda, Noruega, Reino Unido y Austria.

El Index alega que entre las naciones menos propensas a cooperar aparecen en primer término Corea del Norte, Irán, Siria, Eritrea, Libia, Guinea Ecuatorial, Irak, y la república del Congo.
Fuente: Télam

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