A Fondo A Fondo
domingo 03 de septiembre de 2017

Deberían dar el ejemplo, pero nos dan cachetazos

¿Puede un deudor del Estado dictar leyes, disponer que alguien vaya preso o quede libre, o decidir qué hacer con fondos públicos?

En la edición de ayer el título principal de tapa en Diario UNO fue: “Jueces y funcionarios fueron intimados a pagar impuestos”.

¿Qué?, dirá usted, si se lo perdió.

Sí, señora; sí, señor; sí, jóvenes amigos: un grupo de por lo menos 220 magistrados y funcionarios del Gobierno se vienen haciendo los sotas con sus responsabilidades tributarias.

Cualquier ciudadano de a pie puede preguntarse entonces: si un juez evade el pago de impuestos ¿sigue conservando la autoridad moral y profesional para decidir si una persona debe ir presa o para definir cualquier litigio civil, comercial o laboral?

Hay más, pase y vea
La lista se engrosará la semana entrante cuando les lleguen las mismas intimaciones a los diputados y senadores provinciales, entre los cuales también hay varios morosos con carnet de tales.

Y aquí deberíamos repetir la pregunta que hacíamos más arriba: ¿puede un legislador que no le paga al Estado hacer leyes que son de cumplimiento para todos los ciudadanos?

¿Puede un ministro, un secretario, un subsecretario, un director, o un asesor del Ejecutivo decidir sobre licitaciones o sobre el manejo de partidas de dinero público si engaña a su empleador (el Estado) y no cumple su tarea de contribuyente?

Billetera mata decoro
Todos estos caballeros y damas de los tres poderes, pero en particular los de la Justicia, cobran sueldos muy apetecibles, que en promedio rondan los $90.000 y los $100.000.

Entre estos últimos hay quienes por su antigüedad y otros chiches salariales superan los $150.000 y otros que recién ingresan que están por debajo de los $90.000.

Hay que dejar en claro en honor a la verdad que existen muchos jueces, funcionarios y legisladores que tienen sentido de la responsabilidad ciudadana y que respetan todas sus obligaciones fiscales.

Estos, que no hacen más que cumplir con lo que les corresponde, tendrían que ser los primeros en quejarse para adecentar las corporaciones a las que pertenecen y para hacer docencia sobre el decoro republicano.

¡Guarda, que viene el doctor!
Pues bien, los susodichos deudores tendrán plazo hasta del 20 de este mes para ponerse al día con el Estado.

En caso contrario les descontarán la deuda completa cuando le liquiden los haberes de setiembre.
Las mayores deudas se registran en los impuestos Inmobiliario y Automotor.

Algunos tienen deudas bastante añejas, a tal punto que a uno de ellos hace poco la ATM (Administración Tributaria Mendoza) le descontó de un solo saque $70.000 en el haber mensual porque no había respondido a los reclamos e intimaciones que se le habían efectuado.

Los deudores de toga, a los que las secretarias de los tribunales todavía suelen llamar “usías” y que son doctos en los saberes de la ciencia del derecho, conservan sin embargo la potestad de impartir justicia. Y por más boletas que deban, si quieren nos pueden recitar el “marche preso”.

Los repollos no traen cash
Miremos este otro costado: si todos estos funcionarios de primer nivel evaden el pago de impuestos ¿cómo creen que después el Estado va a poder juntar la plata para pagar sus muy buenos sueldos y los del resto de los estatales?

Se lo mire por donde se lo quiera mirar, esto que hacen los jueces, funcionarios y legisladores es un cachetazo al resto de la población.

Y tiene que ver con que sobre algunos de ellos, en particular sobre los jueces, no hay todavía un fuerte control social.

Entonces un sector de esa corporación se permite evadir impuestos o trabajar medio día cuando en realidad son funcionarios full time.

Esto lo ha señalado con claridad esta semana el jefe de los fiscales y procurador de la Corte, Guillermo Gullé, quien reveló que los jueces de garantías, que son una pieza esencial para que la Justicia pueda empezar a caminar con menos lentitud, trabajan sólo de mañana y no mucho más allá del mediodía.

“Si en la Justicia no se trabaja mañana y tarde, ese servicio esencial nunca va a funcionar”.

Así de contundente fue Gullé, quien acusó directamente a la Suprema Corte de no arbitrar los medios para que eso se haga realidad.

Es bueno que alguien del palo, como es en este caso el procurador Gullé, salga a decir estas cosas que muchas veces el ciudadano común (ese que sí suele tener sus impuestos al día) desconoce que sean moneda corriente en un poder vital del Estado, como el Judicial, donde uno supone que se hace lo justo, es decir lo que corresponde.

Paradoja gremial
Es bueno también, pese a que algunos lo vean como un supuesto atropello, que el Gobierno provincial haya conminado también a los empleados estatales a estar al día con el pago de impuestos, como a cualquier hijo de vecino.

Los gremios estatales, esos que paradójicamente siempre ven al Estado como un enemigo a estrujar y no a proteger, han cuestionado duramente a Cornejo y prometen ir a la Justicia para que el gobernador no les pueda exigir a los estatales que tengan el libre deuda a mano.

En concreto: de lo que estamos hablando es que deberíamos marcarnos a fuego en la conciencia dos cosas sagradas para la república: 1)todos somos iguales ante la ley; 2) el Estado no es un pelotudo.
Fuente:

Más Leídas