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domingo 03 de abril de 2016

De reactivar la economía, por ahora, ni hablar

La inflación preocupa, tanto dentro como fuera del Gobierno, al igual que la pelea con los estatales por los aumentos salariales

Marzo va dejando un aumento del índice de precios que se ubica entre 3,5% y 4,5%, en un mes en el que pegaron fuerte rubros como colegios privados, entre 27% y 40% de suba; las prepagas, que acumularon la suba que no habían aplicado en febrero (8% más 8%) y, el rubro clave, los alimentos, con una suba de 3%.
Así, desde noviembre la inflación acumulada supera el 19%, con las consecuencias de la devaluación del peso de diciembre –fruto de un aumento de 55% del dólar–, con el inicio del descongelamiento de las tarifas de la luz y con la suba de combustibles.
En estos días la inflación va ganando espacio en la preocupación dentro y fuera del Gobierno.
La mayoría de los funcionarios cree que el salto inflacionario es importante pero aceptable frente a una devaluación tan significativa y a la necesidad de subir las tarifas, para dejar atrás años de congelamiento que produjeron una montaña de subsidios, empresas fundidas y malos servicios públicos.
Pero para los asalariados la lectura es otra: la caída del poder de compra acumulada hasta febrero la calculó el Estudio Bein entre 15% y 19%.
Y al resultado inflacionario de marzo hay que prever abril que, cómo ya adelantaron varios funcionarios, viene con todo.
El economista Luciano Cohan aventuró que en el actual contexto local, la economía puede terminar el año con menor crecimiento y mayor inflación. Así, agregó que salir del cepo se volvió más complejo de lo que se creía.
El salto del tipo de cambio por encima de los $16 agregó más inflación, y su reversión costó muchos más dólares de reservas que si el Gobierno no se hubiera desentendido del tema desde un principio, embriagado por lo que consideró una exitosa salida.
El planeta de la economía real muestra una avalancha de por venir.
Aumentos de colectivos, de trenes, de subtes, de gas y de agua que se suman a la suba fundadora de la electricidad.
El consenso social en torno a la reducción de subsidios tambalea ante el abismo de un cuatrimestre con el 4% de inflación mensual que aleja el 25% soñado para el presente año.
Recaudación planchada y desempleo en Mendoza
A poco de ingresar en su cuarto mes de gestión, el gobierno de Alfredo Cornejo aún no cuenta con señales que le permitan aflojar al ajuste de las cuentas públicas.
Después de reunirse con los intendentes –menos Salgado (su situación es conocida) y De Marchi, de viaje–, el mandatario les pidió que se "reduzcan los costos al mínimo", aunque sin resentir los servicios ni comprometer áreas sensibles. Volvió a insistir con el techo del 22% para las paritarias.
La recaudación no responde y lo poco que se ha reducido la planta estatal no mueve la aguja para oxigenar las cuentas públicas. Por eso, Cornejo recurrió por segunda vez en lo que va del año para pedirles que se pongan de su lado en la pelea con los gremios estatales. Después del duro choque con el SUTE, el panorama no se proyecta nada sencillo, más si se tiene en cuenta que ATE anticipó su pretensión de pedir el 40% de actualización salarial.
Los intendentes justicialistas Jorge Giménez, de San Martín, y Martín Aveiro, de Tunuyán, "aceptaron" el pedido, pero matizaron su respuesta a la realidad de cada comuna.
El representante de la principal economía del Este explicó que "la situación de los productores este año no ha sido la mejor y mucha gente ya se ha quedado sin trabajo en una economía que no repunta".
A eso se sumó su par del Valle de Uco, que cargó contra la quita de las retenciones llevada a cabo por Mauricio Macri, ya que "si bien afectó positivamente a algunos sectores, termina perjudicando directamente a los municipios que reciben de la coparticipación".
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