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domingo 30 de julio de 2017

Con el dólar no se jode

Una carrerita de esta moneda extranjera seguramente no forma parte del manual de campaña de ningún consultor

El dólar llegó a $18,01. Estaba a $16,17 a fines de 2016. Es decir que subió 11,3%, casi lo mismo que la inflación acumulada en lo que va del año. En pocas semanas se pasó de la queja por el atraso cambiario a los temores por una disparada. El problema de esta suba es que se concentró en los últimos 45 días y más puntualmente desde que se conoció la precandidatura de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Una carrerita del dólar con elecciones a la vista no debe estar en el manual de campaña de ningún consultor.

El dólar mantuvo tendencia ascendente de las últimas semanas y superó los $18 para la venta, marcando un nuevo récord histórico. En este contexto, una de las incógnitas es cuánto puede afectar la suba sostenida del tipo de cambio en distintas variables económicas y financieras.

Desde el Gobierno insisten en relativizar el impacto del alza del tipo de cambio sobre la inflación. Sin embargo, este viernes, bancos públicos salieron a vender divisas en el mercado mayorista para frenar el alza del billete como una señal de que los $18 son el límite que el Gobierno está dispuesto a tolerar antes de las elecciones.

En este contexto, ¿repercutirá el dólar en la tasa de referencia? "No creo que el Banco Central siga subiendo la tasa debido a que el Central no cree que el tipo de cambio afecte a los precios", respondió Miguel Zielonka, director asociado de Econviews, y agregó: "El tipo de cambio es flexible pero en ciertos rangos establecidos por el Central. La intervención del Banco Provincia en la rueda del viernes demostró que $18 es el límite que el Gobierno tiene por el momento".

En julio, las tasas de las Lebac subieron a 26,50% luego de que en el mercado secundario el tipo de interés de las letras llegó hasta 28% en días previos a la licitación. A la tasa de pases a 7 días, el Central la mantuvo sin variaciones en 26,25%.

"No es un problema el dólar a $18 y tiene recorrido por hacer. Lo que nadie sabe es el precio de equilibrio", indicó la economista Diana Mondino. "Los ojos del Gobierno están sobre la inflación, pero hasta hace unos meses el dólar estuvo muy quieto", dijo y agregó: "La tasa se mirará en base a lo que suceda con la inflación".

En el mercado sostiene que el apetito por la divisa avanza de la mano de bancos, empresa e inversores, para cambiar de portfolio de pesos a otros activos dolarizados.

"El Gobierno no va a hacer nada con las tasas hasta que el tipo de cambio afecte a los precios. Si esto sucede, entonces sí es probable que se mueva la tasa", indicó Zielonka, y finalizó: "En el mercado secundario es posible que la tasa de Lebac muestre nuevas alzas, pero no así en el mercado primario o con la tasa de pases".

Desde la autoridad monetaria, Federico Sturzenegger trata de calmar a todos. Lo consiguió con el Presidente con un informe detallado de la situación del dólar cuyos argumentos centrales son los siguientes:

1) No hay que asustarse ni apurarse a intervenir. No hay traslado de la devaluación a los precios en julio. Los aumentos vienen más por expensas, taxis, servicios y salarios.

2) El traslado a los precios depende de la política monetaria y con el apretón de tasas se asegura la estabilidad.

3) No hay traición a los inversores en pesos ya que las Lebac rinden 26% y la inflación es 22% a lo sumo. No hay que medir el rendimiento en dólares.

4) Si se desinfla el riesgo Cristina, a $17,50 o $18 habrá fuertes vendedores para colocarse en Lebac y el dólar puede bajar otra vez a la zona de $16,50/$17.

5) Un leve aumento en el precio nominal del dólar ayuda mucho si no se traslada a los precios. Respiran exportadores y turismo. Alivia a productores locales. También ayuda a bajar el déficit estatal.

Una salvedad: la demanda de dólares, sobre todo de los minoristas, se acrecienta –al contrario de lo que dice la lógica– cuando más sube el tipo de cambio. Y además, hay elecciones en dos semanas. Son muchas fuerzas cruzadas que pueden dejar la lógica a un lado, al menos por unos días.

Observadores coinciden en que el problema para el gobierno es que mientras no puede capitalizar el incipiente crecimiento, la devaluación le puede volar por el aire los planes de exhibir una economía en recuperación.

Cuesta creerlo, pero décadas de devaluaciones periódicas parecen no haberle hecho aprender a la clase política que era cierto nomás que con el dólar no se jode.
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