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domingo 31 de julio de 2016

Cómo motivarnos a diario

Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com


¿Qué es la motivación? Es la velocidad con la que nos podemos levantar cada vez que nos caemos. Si tenés sueños y deseás alcanzarlos, tenés que cuidar tu pasión, es decir mantenerte motivado todo el tiempo. La motivación es la fuerza, el empuje, que necesitamos para actuar y no caer en la pasividad.
Hoy en día somos testigos de una epidemia de gente desanimada, apática, que no tienen proyectos ni el más mínimo anhelo de lograr sus metas. La palabra desánimo quiere decir "carecer de ánimo", "estar aburrido o cansado", "no tener voluntad". Alguien que vive desanimado por lo general abandona una actividad antes de terminarla, sobre todo un objetivo que se ha propuesto. No hay nada más destructivo que el desánimo.

Todos atravesamos circunstancias duras, pero la motivación nos ayuda a pensar y sentir que las superaremos e iremos hasta la cima, independientemente de las dificultades y todo lo negativo que experimentemos en la vida. La motivación nos permite expandirnos.

Estas son algunas características de una persona motivada:
• Jamás se detiene, ni retrocede, en medio de una crisis, porque está segura de que llegará a la meta.
• Siempre cree en su sueño, sobre todo en la imagen que vio de él en su interior.
• Aprende a dormir y a conectar su físico con el descanso, tan necesario para la actividad intensa del día.
• Sabe esperar y no sufre de ansiedad.
• Suele ser alegre y contagia su buen humor a quienes la rodean.

Todos los seres humanos tenemos la capacidad innata de automotivarnos. Pero mucha gente precisa también motivación externa, ese permiso exterior para llevar a cabo lo que quiere hacer. El pensamiento inconsciente que tienen esas personas es: "Estar motivado me autoriza a hacerlo".

Sin darse cuenta, confunden "motivación" con "permiso". La realidad es que estas personas han perdido el fuego interno, es decir la capacidad de motivarse a sí mismos y viven esperando que los demás los empujen a iniciar la acción.

El problema es cuando esa motivación externa no llega, pues esto será un motivo de frustración, resignación y a veces ira, todo lo cual servirá de justificación para su inacción.

Además de motivarnos a nosotros mismos, podemos ir un paso más allá y motivar a quien está a nuestro lado, convirtiéndonos en personas de inspiración. ¿De qué manera?

• Oír. Ser escuchado con intensidad hace que una persona se sienta especial y apreciada. Tenemos que aprender a oír mejor, a hablar menos y escuchar más. Escuchamos cuando nos interesamos por el otro, cuando hacemos preguntas, cuando recordamos lo que nos contaron.
• Resaltar lo mejor del otro. Todo el mundo tienes cosas positivas y negativas. Sólo debemos concentrarnos en la parte buena de los demás y resaltarla. Dicha actitud puede obrar maravillas.
• Corregir con amor. A nadie le gusta ser corregido, pero la corrección es necesaria porque libera nuestro potencial y nos permite crecer.
• Felicitar. Alguien afirmado y validado a través de la felicitación, cada vez que hace algo bien, es imparable. De ahí la importancia de felicitar a nuestros hijos desde pequeños.
• Desafiar por todo. A alguien motivado le resulta mucho más fácil sortear los obstáculos que surjan en el camino de la vida. Podrá venir el desánimo, pero así como llegue, la motivación interna y externa lo superará.

Nunca dejes de motivarte y de motivar a otros, ya que la motivación te sintoniza con tus objetivos y te habilita para mover montañas.

Si estás motivado, nada ni nadie podrá detenerte ni desviarte de tu propósito en la vida.
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