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miércoles 28 de septiembre de 2016

Colombia enfrenta el reto de aplicar el acuerdo de paz

Siete mil miembros de las FARC ya comienzan a entregar las armas y se desmovilizan como guerrilleros. Un niño muerto y otro herido al pisar una mina antipersonal fueron las primeras víctimas tras el pacto

Cartagena de Indias, Colombia. Luego de medio siglo de sangrientos combates y cuatro años de tensas negociaciones para llegar a la paz, comienza el trabajo duro para Colombia. Los 7.000 miembros que se estima tienen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entregarán sus armas durante los próximos seis meses a un grupo supervisado por las Naciones Unidas y se desmovilizarán como grupo guerrillero.

Pero una vez en efecto el cese del fuego permanente tocará abordar una cuestión sensible: la Justicia y compensación de las millones de víctimas del conflicto. Parte del trato incluye que los rebeldes que confiesen sus crímenes evadirán penas en prisión y a cambio deberán realizar servicios comunitarios en las zonas más afectadas por el conflicto armado.

Este punto no ha caído bien entre los colombianos y es el principal factor por el cual muchas personas anticiparon que votarán por el "no" en el plebiscito del 2 de octubre para refrendar el acuerdo.
"La verdad yo sé que esos señores de las FARC son muy complicados, pero desde que no haya más muertos yo me aguanto cualquier cosa, incluso que esos señores no paguen cárcel", dijo Laura Sánchez, una estudiante de enfermería de 24 años que llegó a Bogotá en 2009 con su familia huyendo de la violencia de su natal departamento de Arauca.

Según las últimas encuestas el "sí" triunfaría por un amplio margen en la consulta popular del domingo.

"Como familia esperamos que pueda ser un real paso hacia la reconciliación entre los colombianos... Esperamos ansiosos cuál va a ser el veredicto del pueblo el próximo domingo", dijo Juan Sebastián Lozada.

A Lozada, su madre y su hermano le fueron secuestrados en julio de 2001 por las FARC. Por entonces él tenía 15 años y su hermano, 17. Los jóvenes estuvieron tres años secuestrados y fueron liberados tras el pago de un rescate. Su madre recuperó la libertad recién en 2008.

Las marcas de la violencia no sólo están en la memoria. También están en la tierra en miles de minas plantadas en varias regiones del país que el gobierno y las FARC se han comprometido a extraer de manera conjunta.

Niño muere al pisar una mina
Las autoridades informaron ayer que mientras el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las FARC Rodrigo Londoño, alias Timochenko, ponían su firma al acuerdo de paz un niño murió y otro resultó gravemente herido en un alejado poblado del interior al pisar una mina antipersonal.

"Entró a un sembrado de plátano y murió por la explosión de la mina", dijo el ministro Rafael Pardo. El menor tenía seis años y estaba jugando al fútbol.

Desde 1990 Colombia ha registrado más de 11.000 víctimas de estos artefactos explosivos, entre muertos y heridos, es el segundo país más minado del mundo, sólo superado por Afganistán.
Se indicó que hay unos 700 poblados sembrados de minas y que removerlas llevará cinco años y unos U$S320 millones.

Para el largo plazo las partes establecieron un plan de desarrollo de las zonas rurales de Colombia, que incluye terminar con la desigualdad en la distribución de la tierra y erradicar los cultivos ilegales de coca que en la década de 1980 fortalecieron a las FARC.

Otro riesgo para la seguridad es la permanencia en actividad de un grupo guerrillero más pequeño, pero más ideologizado, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Junto con algunos grupos armados esa organización podría intentar llenar el vacío que deje el retiro de las FARC.

El gobierno y el ELN anunciaron que mantienen conversaciones para un desarme, pero esas pláticas están sujetas a que el grupo abandone los secuestros.
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