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lunes 29 de febrero de 2016

Caña de azúcar y almidón para fabricar plásticos

Innovación en bioplásticos. Los desechos orgánicos resultantes de los envases, la caña de azúcar o el almidón, son materias primas naturales para elaborar envases inteligentes

Los bioplásticos, que crecen un 20 % anual en la Unión Europea, representan una alternativa viable a los derivados del petróleo y puede ser una realidad en los próximos dos años, según ha explicado el coordinador del proyecto "Dibbiopack", Víctor Peinado.

El objetivo de ese plan es fabricar los envases de material bioplástico con tres características: biobasados, compostables y biodegradables; destinados al sector alimentario, cosmético y farmacéutico.

Para Peinado la gestión de los desechos plásticos es un problema a escala mundial, ya que "el 40 % de los envases mundiales están elaborados con plástico".

Los desechos orgánicos resultantes de los envases, la caña de azúcar o el almidón, son materias primas naturales para elaborar bioplásticos "frente a los impactos de los plásticos derivados del petróleo", ha subrayado.

Los envases "inteligentes" consiguen una mayor conservación del producto e informa al consumidor sobre el estado de preservación del contenido, además de contener dispositivos inteligentes antimicrobianos, ha añadido.

Peinado, además, ha explicado que las bandejas elaboradas a partir del bioplástico tienen detectores de oxígeno que cambian "de transparente a un color azul" para informar de la presencia del oxígeno "cuando no debería aparecer".

El respeto por el medio ambiente, el uso de materiales procedentes de fuentes renovables, la apuesta por la economía circular, la disminución del consumo de energía y el desarrollo de procesos de fabricación "más eficientes", son algunas de las claves de este proyecto con prototipos de bandejas, tarros y otros envases.

El especialista distingue tres propiedades de estos envases: biodegradables -con final de su vida útil-; biobasado -con origen natural- y el proceso de compostaje para "cerrar el ciclo vital de los recursos".
En el proyecto, que arrancó en 2012 y acaba este mes, han participado 19 socios de diez países y está liderado por el Centro Tecnológico Aitiip, de Zaragoza.

Por su parte, el portavoz de la Comisión Europea en España, Dimitri Barua, ha recordado durante la presentación, que el sector de los bioplásticos "aumenta más de un 20% al año" y supone "grandes beneficios" para los sectores sociales, ambientales e industriales, al mismo tiempo que avanza en "la reducción del uso y producción de envases a partir del petróleo". El 73% del proyecto ha sido financiado por la Comisión Europea, con la aportación total de 5.7 millones de euros.
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