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domingo 26 de junio de 2016

Brexit: Inglaterra hizo lo correcto

Tras el plebiscito, el mundo financiero quedó en shock y cayeron las principales bolsas. Todo indica que el impacto será mayor

Lo sucedido el viernes dejó al mundo financiero en shock. El plebiscito por el cual Inglaterra decidió abandonar la Eurozona con fines comerciales desató una corrida en las monedas y bolsas de todo el mundo. A saber: la Bolsa de España cayó más de 10%, la alemana casi 9% y la francesa 8%, mientras que la libra esterlina se devaluó casi 8% (entró al top 3 de devaluaciones más importantes en países desarrollados).

Desde los medios leemos análisis catastróficos como que esto significa el fin de la Eurozona como bloque de comercio y que ello podría traer consecuencias económicas impredecibles. Que se trata de una votación poco racional y xenófoba y que Holanda, Italia e Irlanda ya estarían organizando plebiscitos similares para emular la movida inglesa.

Muchos analistas no podrían estar más en desacuerdo. Según un diferencial enfoque de Nicolás Litvinoff, economista y director del sitio Estudinero.net que enseña sobre finanzas personales, Inglaterra está haciendo lo correcto. ¿En qué se basa esta mirada?

Como lo viene sosteniendo desde que comenzó la crisis en la Eurozona, a través de publicaciones realizadas en diversos medios locales y de Europa, Litvinoff opina que los bloques de libre comercio son pensados y ejecutados para favorecer a los países más poderosos, en este caso Alemania y Francia, que "obligan" a los demás países del continente a competir con ellos en igualdad de condiciones.

En términos gráficos: lo que hace Alemania con el resto de los países Europeos es como que Mike Tyson hubiese obligado a un boxeador peso pluma a subirse al ring a "competir" cuando estaba en su mejor hora.

Dejemos de lado los análisis de "fin del mundo" de los medios que defienden el establishment conservador y analicemos financieramente lo ocurrido el viernes.

La tesis de Litvinoff es que esta es una buena noticia para la Eurozona porque hará que la torta se reparta en porciones más equitativas y, cuando ello sucede, el dinero fresco que entra en la órbita de los que menos tienen vuelve inmediatamente al mercado como demanda, estimulando la economía vía consumo.

En cambio, cuando la mayor cantidad de la torta que en manos de pocos (Alemania, Francia) estos países gastan menos porque tienen su consumo saturado y el dinero termina en paraísos fiscales o en el sistema financiero local de cada país, sin siquiera ser prestado y volcándose a la especulación pura.
Por otro lado, Inglaterra nunca estuvo del todo sumergida en la Eurozona ya que es el único país que no abandonó su moneda para ingresar, manteniendo cierta autonomía monetaria. Y es justamente la devaluación antes mencionada de la libra esterlina la que coloca a este país en una inmejorable situación, ya que desde el viernes sus productos "Made in England" se abarataron casi 10% en comparación con los del resto de sus vecinos, ganando con ello competitividad inmediata y mejorando sus perspectivas.
Los movimientos del mercado del viernes corroboran esta teoría, caso contrario: ¿Por qué las bolsas de Alemania y Francia fueron de las que más bajaron y la de Inglaterra justamente de las que menos? ¿No debería ser al revés si esta decisión hubiese sido negativa para los ingleses?
Resumiendo la postura de Litvinoff: lo que está pasando en Europa puede ser muy positivo para la economía global en el largo plazo, una vez superada las turbulencias de corto. Es muy probable que varios países la sigan, y más cuando vean como retoma un crecimiento económico vigoroso que no pudo ostentar casi nunca mientras perteneció a la burócrata Eurozona.

Recalculando
Aunque al momento resulta difícil determinar los alcances del Brexit, lo cierto es que este evento refleja cierto disconformidad con el proceso de globalización, lo cual se refleja en una demanda política por candidatos menos tradicionales.
Puede implicar a nivel más global un punto de inflexión en el proceso de globalización, que se tradujo en una mayor integración política, social, económica y financiera.
Hacia el interior de Europa, puede dar lugar a una rediscusión política intensa y profunda que puede traducirse en transformaciones estructurales. El Brexit promete más repercusiones. Producirá una reducción de la clase política actual/tradicional a favor del statu quo, y el aumento abrupto de la probabilidad de un cambio del proceso de globalización e integración mundial observado durante las últimas décadas no será neutral para la actividad económica.
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