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domingo 03 de abril de 2016

¿Aviva el caso Salgado el "mani pulite" provincial?

País judicializado. Las causas reviven como por encanto. Papelón para los jueces. Cornejo, contra el "populismo vendehumo"

El país se judicializa a marcha forzada. Causas que dormían el sueño de los justos resucitan como por encanto.

Como Blancanieves con el beso del apuesto príncipe.

Pero no se trata, esta vez, de un milagro guionado por Disney o los hermanos Grimm.

La razón del asombroso giro que pone bajo los focos a personajes como Lázaro Báez, Cristóbal López o Ricardo Jaime se basa en la caída de un régimen político fuerte y su remplazo por otro de signo distinto.

Bien mirado, es un papelón para los jueces.

Jueces de la servilleta, como alguna vez los describiera el inefable ministro del Interior de Menem, Carlos Corach.

Una manera de ser. Que alguna vez habría que romper.

"Romper la inercia pendular y enfermiza que caracteriza a la Argentina", como señalan Marcos Buscaglia y Sergio Berensztein en Los beneficios de la libertad.

El intríngulis de los puritanos

La sobredosis de adrenalina que parece agitar a los magistrados por estos días es seguida con sentimiento ambivalente por la dirigencia.

Por un lado, le sirve al gobierno de Macri como distracción social en el momento más delicado de los ajustes de tarifas.

Por otro lado, hay fuerzas que tiran en sentido contrario.

Una aliada clave de Cambiemos, como Lilita Carrió, exige avanzar con las causas de corrupción hasta las últimas consecuencias.

En la vereda de enfrente, una pieza no menos clave, el senador peronista Miguel Ángel Pichetto, llave maestra para aprobar en el Senado el proyecto sobre los fondos buitre, pide moderación.

Luego de haber "recuperado la capacidad de pensar y reflexionar", dibujó un interesante panorama.

Vale seguir la advertencia de Pichetto: "Todos los gobiernos tienen que tener un cierto nivel ético (...) Pero ¡cuidado con esto, eh!, porque cuando los moderados y el centro pierden gravitación aparecen estos puritanos que se llevan puesto todo. El proceso de mani pulite en Italia determinó la construcción y el liderazgo de Berlusconi".

Hubo un ejemplo, aquí en Mendoza, de un proceso de mani pulite que dio frutos envenenados para el peronismo. El gobernador Arturo Lafalla puso todo el poder de castigo en manos de su puritano mayor, el fiscal Aldo Giordano.

Resultado: la Isla de la Transparencia de Lafalla, con el grueso de sus funcionarios desprestigiado, le terminó traspasando el poder al radical Roberto Iglesias.

El impactante caso Salgado

La provincia entró también en una fase de intensa judicialización.

Hay varios frentes abiertos, como el recurso de inconstitucionalidad de los docentes para frenar el aumento salarial por decreto o la luz verde para iniciarle juicio político al fiscal Daniel Carniello.

Lo más impactante, sin embargo, luego de dos denuncias que apuntaron contra el ex gobernador Francisco Pérez, fue el mediatizado raid judicial, político y policial que culminó en la detención del intendente de Santa Rosa, Sergio Salgado, y su posterior renuncia al cargo.

Si bien es un caso de "pago chico", adquiere singular trascendencia en esta coyuntura.

La ciudadanía, presionada por la crisis, la incertidumbre y la espiral inflacionaria, exige más a su dirigencia, le tiene menos paciencia.

Final de una larga decadencia

Es difícil encontrar, en estas tres décadas de democracia, algún caso similar al de Salgado en Mendoza.

Los memoriosos ponen como parangón a Jorge Ruiz, intendente de Alvear acusado de cohecho en 1999. El mentado Loquillo, cuya frase "Ese tipo tiene menos luces que Carmensa" hizo historia, finalmente cayó en desgracia, pero no terminó entre rejas como Salgado.

Ahora bien, más allá de las numerosas deudas con la Justicia y de las desprolijidades administrativas del hoy ex intendente santarrosino, lo suyo excede la cuestión personal. Es el punto culminante de un largo proceso de decadencia que vino afectando a todo el peronismo durante la segunda presidencia de Cristina Fernández.

Muy pocos salvaron la ropa. Los más hábiles, los mejores administradores: en Maipú, San Rafael, San Martín, Lavalle, etcétera.

Otros se hundieron de manera oprobiosa, como Lobos en Guaymallén y López Puelles en Luján.

Salgado fue más allá. Traspasó las puertas del infierno.

Y con una paradoja del sistema democrático: ganó todas las últimas elecciones en las que se presentó. Lo cual tampoco habla muy bien de sus competidores en el departamento.

Santa Rosa,hoy, le sirve al peronismo para terminar de poner las barbas en remojo. Y para acelerar su revolución interior.

Para el Gobierno es una espina molesta. Necesita respetar la voluntad popular, dejando la Comuna en manos del PJ. A su vez, no puede abandonar a los vecinos a su suerte.

Para el gobernador Cornejo, al mismo tiempo, Santa Rosa sintetiza su mensaje de esta semana cuando señaló que la Provincia en diez años duplicó el gasto público, pero los servicios son cada vez peores.

Acabar con el "populismo vendehumo" es el título de su cruzada.

Una aspiración más productiva que la –excitante en sí misma– caza de brujas.

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