A Fondo A Fondo
domingo 09 de abril de 2017

Argentina campeón del mundo

Por fin somos campeones del mundo. Nos cansamos de esperar de alcanzar el preciado título en fútbol, y finalmente lo alcanzamos en otra actividad, en blanqueo. Esto gracias a los U$S 116.800 millones y 157.000 inmuebles ingresados. Título discutible desde distintos puntos de vista, no sólo porque para ser campeones mundiales de blanqueo, previamente hay que serlo del "negreo", sino también porque la comparación puede ser tendenciosa.

Si bien en términos absolutos es de gran importancia, en términos de las estimaciones de activos sin declarar que tendrían los argentinos, pasaríamos a estar muy abajo en la tabla.

De lo que sí no quedan dudas es que el monto superó hasta las expectativas más optimistas, y estamos ante un cambio de paradigma de gran importancia. Por ello terminado el sinceramiento fiscal, llega el momento de sacar conclusiones y de plantear los interrogantes que vendrán.

Como siempre repetimos la cantidad de bienes sin declarar en Argentina tienen un padre y una madre: la excesiva presión tributaria (de las mayores del mundo) y la desconfianza. En estos dos temas no se ha hecho absolutamente nada para corregirlos. Por ello quienes ingresaron al blanqueo lo hicieron más por el contexto internacional y los avances de los convenios de intercambio de información, que por la coyuntura local. Sólo podremos decir que hay confianza cuando veamos que los activos que se encuentran en el exterior (80% del total) vuelvan al país.

Aquellos que ingresaron al blanqueo, ahora al momento de invertir, tanto en forma local como en el exterior, tendrán que analizar el impacto tributario de las inversiones que harán. Más considerando que ahora tienen a un gran socio en las ganancias: el Estado. Pero cuidado, no sólo habrá que tener en cuenta esto, sino otros conceptos como diversificación del riesgo, optimización del retorno neto, estructuras utilizadas, etc.

A modo de ejemplo hemos visto muchos clientes que manifiestan ya tener más que claro qué hacer: comprar títulos de deuda soberana argentinos. Ya que estos no tributan bienes personales ni ganancias, y como Argentina paga "buena tasa", es la inversión ideal. Aún más puede haber algo mejor: los bonos de la provincia de Buenos Aires, que pagan todavía más y tienen los mismos beneficios impositivos. Esto es un claro ejemplo de una cartera que busca no pagar impuestos, al costo de no tener ninguna lógica desde el aspecto del manejo de las inversiones.

Nos estamos olvidando de uno de los principios fundamentales al momento de invertir: la diversificación del riesgo. Y diversificar no es simplemente no comprar un solo papel. Sino que diversificar es tener inversiones en distintos países, en distintas regiones, en distintos sectores, en distintos administradores, etc. Uno diversifica el riesgo buscando activos que no estén correlacionados entre ellos.

De esta forma si algo impensado ocurre y uno de los activos cae de valor, los otros pueden compensar este movimiento.

Una consulta normal es escuchar para qué diversificar si yo tengo claro que todo va a estar bien. Primero eso se llama fe, no invertir.

Por otro lado existen los famosos "cisnes negros", esos eventos inesperados por el mundo pero que cambian todo, es para ese tipo de eventos para los que tenemos que tener protección.

Por esto es que pasado el difícil momento de decidir si blanquear o no, viene el momento de definir cómo seguir de ahora en más.

La sugerencia es actuar con tranquilidad, analizando todas las implicancias de las decisiones que se tomarán. No observar sólo el impacto impositivo de las mismas, sino también la rentabilidad que se puede lograr, y el riesgo que se asume.

Como así también no sólo las consecuencias presentes, sino también futuras de lo que se hará, ya que siempre es prudente tener una cobertura.
Fuente:

Más Leídas