A Fondo A Fondo
domingo 29 de mayo de 2016

Apréndalo, lector: la corrupción democratiza

Un militante nac y pop quiso ser políticamente incorrecto y terminó avalando conceptualmente la corrupción de 12 años K

P ese a ser una mujer bravía y dispuesta siempre a la confrontación política, Cristina de Kirchner no daba conferencias de prensa. Sentía fuertes resquemores frente a las preguntas incómodas que le pudieran hacer algunos periodistas. Sobre todo aquellos que insisten en repreguntar.

Para tratar de subsanar de alguna manera esa chirriante falencia democrática, a ella o a alguien de su equipo de comunicación se le ocurrió armar unas entrevistas "amables".

Para ello fueron convocados "periodistas militantes" o figuras muy conocidas de la TV, pero todo duró muy poco.

Cristina se cansó rápido y desactivó el programa porque tenía muy poco rating. E insistió en que su comunicación debía ser directa y espontánea con la gente.

Con ello quería decir: yo hago uso y abuso de las cadenas de radio y televisión, a las que la Constitución les fija un uso excepcional, y hablo una, dos, o tres horas y digo todo lo que tengo que decir porque eso es lo que los medios hegemónicos callan.

Aclaremos, dijo Lemos
La esencia del periodista y la del militante van por caminos separados, de allí que sea incompatible la idea del "periodista militante".

El militante no cuestiona su fe política. Defiende dogmas y no discute. Es un cruzado que sigue a un líder o un partido o a una iglesia.

El periodista duda. Inquiere, investiga, hace preguntas sobre el uso de los fondos públicos. Molesta. Y tiene a su favor que la labor de la prensa independiente está entre los basamentos constitucionales.

El sincericidio
En el 2013 uno de los comunicadores militantes que entrevistaron a Cristina fue Hernán Brienza.
Y tuvo sus 15 minutos de fama.

Después pocos se acordaron de él, hasta esta semana, en la que se convirtió en el primer kirchnerista en tratar de justificar "conceptualmente" la corrupción.

Y, claro, fue noticia.

Como si fuera uno de esos pensadores que cada dos o tres años dicen alguna supuesta genialidad y se convierten en héroe de librería por una semana, Brienza afirmó que en la década ganada hubo mucha corrupción en el gobierno, pero que era algo intrínsicamente necesario para poder hacer política.

¿Lo qué?
A diferencia de la mayoría de la militancia kirchnerista que insiste en desconocer la existencia de la corrupción durante los 12 años de administración de Néstor Kirchner (4) y de Cristina Fernández (8), lo nuevo en Brienza es que no sólo la reconoce sino que además la justifica.

Y de una manera tan canalla que asombra.

Tómese el trabajo, lector, de leer algunos textuales de una especie de manifiesto que Brienza escribió en el diario K Tiempo Argentino, órgano creado por la generosa pauta de la Casa Rosada para que Sergio Spolski contrarrestara a los diarios "hegemónicos", y que ahora ha sido reabierto como cooperativa luego de estar cerrado y sin pagar los sueldos a sus empleados.

Las máximas
1- "La corrupción –aunque se crea lo contrario– democratiza de forma espeluznante a la política".

Los millones de argentinos que creen lo contrario y que por eso votaron en noviembre pasado una opción de gobierno diferente deben de haber sentido algo parecido al asco al leer que el choreo de fondos públicos es una manera lícita de "democratizar" la política argentina.

Lo que sí hay que reconocerle a Brienza es su honestidad al calificar de "espeluznante" las formas que usa la política para afanar.

Sigamos leyendo.
2- "Sin la corrupción, pueden llegar a las funciones públicas aquellos que cuentan de antemano con plata".

La lectura es clara: está hablando de Macri. Pero si es así, la afirmación de Brienza no hace más que autoinculparlo aún más.

3-"La corrupción está íntimamente ligada al financiamiento de la política. Quien no tiene recursos no puede hacer política".

Todos los países que tienen normas claras sobre el financiamiento de las campañas electorales no hacen más que desmentirlo. Al igual que los numerosos políticos argentinos que han hecho política reuniendo fondos de forma pública entre militantes, amigos o empresas, o vendiendo sus casas o sus autos para hacer propaganda.

Ésta sí que es mundial
4- "No hay que ser ingenuos. Sólo son decentes los que pueden darse el lujo de ser decentes.

Se trata de una frase cargada de tanta malicia que nos obliga a demorarnos en ella.

Hay millones de argentinos que son decentes porque consideran que es una obligación ética de cada ciudadano.

Hay millones de maestros que no roban, son legión los enfermeros que trabajan a conciencia en los hospitales, hay investigadores que se queman las pestañas estudiando, hay –créase o no– jueces y fiscales que quieren salvar la Justicia argentina, hay policías a los que los llenan de plomo y que nunca coimearon a nadie.

Decir que es "un lujo" ser decentes es digno de crápulas .

Es establecer que la política "nacional y popular" necesita de una especie de nueva nobleza que debe robar como algo pasajero, como si lo hiciera con la promesa de que luego, cuando estén "forrados", volverán a ser gente de a pie.

Una para el final
5- Sin el financiamiento espurio sólo podrían hacer política los ricos, los poderosos, los mercenarios, los que cuentan con recursos o donaciones de empresas privadas o las ONG de Estados Unidos".

La economía solidaria también hace política.

Los comedores barriales también hacen política.

Las agrupaciones universitarias también hacen política.

Las entidades civiles que defienden a las minorías sexuales también hacen política.

Y antes de aliarse con el gobierno kirchnerista, las Madres de Plaza de Mayo también hacían política.

Y ninguno de ellos están acusados de recibir financiamiento espurio ni cuentan con fondos que llegan de Estados Unidos.

Telón
Cuando Brienza vio la reacción de sus disparates hizo la fácil. Acusó a los medios de mentir, de tener mala leche y dijo que lo suyo había sido una provocación políticamente incorrecta para advertir de que nos habíamos entregado a los ricos.
"Si uno vota siempre a los ricos, ganan los ricos", asegura Brienza.
¿Lo dirá por los Kirchner?
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