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jueves 10 de marzo de 2016

Amazonas: estudian un legendario río de agua hirviendo en la selva

Era uno de los mayores enigmas del mundo natural. Un geocientífico lo investiga hace cinco años y dice que no dará a conocer sus descubrimientos hasta que no le aseguren que será "protegido"

El río Shanay-timpishka fue un misterio durante años, pero al fin fue descubierto en el medio de la selva amazónica, luego de siglos de leyendas. Un intrépido explorador estuvo años investigando la fuente de su calor, que supera los 86 grados centígrados, que no llega al grado de ebullición, pero cuya temperatura es tal que los animales que caen en él mueren casi al instante. Pero la ciencia no es su único objetivo: afirma que no publicará ningún descubrimiento hasta que no tenga una promesa firme de que se hará todo lo posible para resguardar este casi mágico lugar para protegerlo y preservar su espíritu.

La selva amazónica fue declarada como una de las siete maravillas naturales el 11 de noviembre del año 2011. Es el bosque tropical más grandes del mundo, con más de seis millones de kilómetros de extensión que atraviesan nueve países en total: Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Venezuela, Surinam y Guayana Francesa. Aquí conviven tantas especies de fauna y flora como pueda imaginar, y es una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta Tierra. Y es en Perú donde se encuentra un río tan caliente que fue circulando durante la historia a través de mitos y leyendas antiguas de las tribus que habitaban esas regiones.

Las leyendas e historias de pueblos originarios hablan hace siglos de un río extremadamente caliente, con el que hasta se habían topado los españoles que llegaron al continente en el siglo XVI buscando la mítica ciudad de "El Dorado", sin éxito por cierto. Pero la Amazonia es tan inmensa y tan profunda que encontrar algo resulta imposible. Contra toda expectativa, el geofísico latinoamericano radicado en Estados Unidos Andrés Ruzo pudo localizar el lugar en el 2011, pero, para desmitificar los cuentos folklóricos, se propuso llegar al motivo de la alta temperatura de sus aguas.

Andrés Ruzo, un geocientífico latinoamericano de madre nicaragüense y padre peruano, con una beca de "Young Explorers", era tan sólo un niño cuando su abuelo le contó una historia que le quitaría el sueño por años: "Hay un río, en las profundidades de la Amazonia, que hierve como si hubiera fuego debajo de él". Impulsado por este recuerdo, y ambición y curiosidad innatas, 12 años más tarde y luego de un largo entrenamiento en el área de la geociencia, emprendió un viaje al corazón de las selvas sudamericanas, en una incansable búsqueda del "río de agua hirviendo". Y, cuando se topó con el caudal que empapó su imaginación durante años, Ruzo descubrió que en un mundo donde parece que ya todo está descubierto, siempre existen pequeños enigmas que quieren ser descifrados.

Ruzo vio con sus propios ojos cómo los animales que caían en este río morían casi al instante. La temperatura de estas aguas es algo extremadamente extraño que deja perplejo a todo el mundo, especialmente porque la mayoría de los ríos calientes alcanzan sus temperaturas debido a la proximidad con algún volcán, que no es el caso del Shanay-timpishka, que quiere decir "hervido por el calor del sol". Entonces, ¿cuál es el motivo?

Las aguas de este río fluyen a lo largo de más de 6 kilómetros, con una temperatura de 86 grados centígrados. Para tener una idea, las aguas termales de Gualeguaychú rondan los 37-42 grados.Ruzo creía que la razón de las altas temperaturas de este río podría ser algún tipo de aceite o gas que causara el calentamiento del agua desde abajo, y por eso realizó un examen químico. El resultado reveló que el agua que fluye es de lluvia, y una de sus teorías es que una vez que llega al suelo, es calentada debido a energía geotérmica, lo que indicaría que habría una especie de red con un sistema hidrotermal que probablemente provenga de los Andes.

Como todavía no se han alcanzado certezas, las investigaciones continúan, y Ruzo realiza sus pesquisas hace cinco años con el permiso de los locales y gracias a la beca Young Explorers de National Geographic. Además de sus tareas científicas, ahora su objetivo es proteger este río y a las tierras que lo rodean, y dice que no publicará sus investigaciones hasta que el gobierno peruano garantice su conservación.

Sin embargo, Ruzo publicó, con la ayuda de la organización TED, el libro "The Boiling River: Adventure and Discovery in the Amazon", que sigue a este joven explorador en un viaje en el que se adentra en una aventura que lo llevará a conocer personajes extraordinarios y misterios ocultos, todo nutrido de una narrativa entretenida. Basado en su historia real, este relato indaga sobre las obligaciones morales de un científico ante un descubrimiento que hace que se cuestione el límite entre lo conocido y lo desconocido.
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