A Fondo A Fondo
domingo 15 de mayo de 2016

Algunas gigantografías derivan en foto carnet

En los municipios no hay imágenes que puedan superar a la efectividad de las cunetas limpias y del recolector que nunca falla

La figura sonriente del intendente Daniel Orozco ocupa la mitad de unas enormes carteleras de propaganda que la Comuna de Las Heras ha colocado en puntos estratégicos de ese departamento.

La alegría del jefe comunal deja ver una dentadura como la del jugador uruguayo Luis Suárez. En muy segundo plano se observan camiones y máquinas trabajando.

Primera conclusión: se utiliza un asunto lícito (informar sobre el operativo de limpieza que está realizando la gestión de ese jefe comunal) para contrabandear imposición de imagen política.

A ver, traducime
Un estudiante de semiología diría que el mensaje de las gigantografías de Orozco podría traducirse así:
"Mire vecino, yo le estoy limpiando el departamento para erradicar no sólo toda la basura que había en calles, acequias y baldíos".

"Además, intento erradicar la idea de que Las Heras es un comuna que no está a la altura de otros departamentos en materia de limpieza".

"Y de paso le digo, vecino, que estamos erradicando una forma de gestionar, la del peronismo, que dejó avanzar la basura durante muchos años".

¿Qué tal salgo?
El radical Daniel Orozco logró un triunfo rotundo en Las Heras, departamento en el que los dirigentes del PJ se jactaban siempre de haber convertido al municipio en "una eterna capital provincial del peronismo".

El radicalismo lo eligió candidato a la intendencia no sólo porque era el médico de cabecera de medio pueblo de Las Heras sino porque podía exhibir carnet de honesto.

No estaba, se decía, contaminado por las mañas de la corporación político-partidaria.

Sin embargo, en este asunto de las gigantografías se ha dejado tentar por una de las señas de la mala política: el culto al personalismo.

Escuchame
Entre las razones por la que la ciudadanía votó como votó el año pasado figuró el hastío por el uso de-sembozado que los políticos venían haciendo de los bienes del Estado en provecho propio.

Quizá el punto cúlmine hayan sido aquellas maratones de cadenas nacionales de radio y televisión en las que Cristina de Kirchner nos obligaba a tener que escucharla de prepo, así estuviéramos en el supermercado.

Pese a que el kirchnerismo dispuso durante varios años una montaña de plata para sostener un multimedio de medios oficialistas, todos ellos fueron un rotundo fracaso de público. Millones de pesos tirados a la basura porque a los argentinos no les gustan los medios oficialistas.
Gato por liebre
Es obligación constitucional informar sobre los actos de gobierno. Y está bien que el pueblo de Las Heras y del Gran Mendoza tome conocimiento de que en Las Heras hay un gran operativo para desterrar la basura de sus calles. O para que el vecino sepa en qué otras obras se está invirtiendo su plata.

Lo que no está bien es que el funcionario utilice una campaña informativa para vendernos su protagonismo político.

Si Orozco quiere hace las cosas bien, esas gigantografías deben incluir datos de cuánta basura se limpió, qué maquinaria se usó, quién hizo los trabajos y, sobre todo, cuánta plata de los contribuyentes se invirtió.

Pero de ahí a poner rostros sonrientes en las gigantografías hay un peligroso trecho. Esas trampas ya son una antigüedad.

Debería darles un poco de vergüenza ajena a los que incurren en ellas.

Si, en cambio, un funcionario quiere afirmar así su protagonismo político, pues entonces la campaña se la tendría que hacer el partido, es decir, con fondos privados.

El efecto Lobos
Como creemos que todavía Orozco tiene mucho crédito por delante, porque aún no ha hecho ninguna maestría en viles y reiteradas picardías ni aún es magister en chanchullos políticos, podría llegar a atruibirse esto de las gigantografías a su desconocimiento.

Orozco debería recordar muy bien las olas de críticas que el impresentable Luis Lobos despertó en la municipalidad de Guaymallén por su desembozado personalismo.

Baste citar cuando se valía de la obligación de publicar en los diarios los avisos oficiales de licitaciones públicas, para contrabandear allí su rostro de intendente interino junto con la obra a realizar o el monto de dinero destinado a esos trabajos.

Hacer rostro
Lo que no quieren entender los funcionarios es que si ellos hacen una buena gestión (eficiente, transparente) los ciudadanos los van a tener en mucha mayor consideración de la que ellos creen.
¿De que le valió a Luis Lobos empapelar el mundo con su caripela?

De nada. Por la simple razón de que los votantes de Guaymallén ya tenían bastante cansancio moral con esos dos años de intendencia interina donde el susodicho Lobos y buena parte de su familia demostraron (como pocas veces se había vivido en la provincia) tal nivel de guaranguería política y de voracidad con la plata que no era de ellos.

David y Goliath
Orozco no debería olvidar que él le ganó las elecciones en Las Heras nada menos que al vicegobernador de la provincia Carlos Ciurca.

Un médico de familia contra el importante aparato del justicialismo provincial y nacional.
Ninguna bonita gigantografía suplanta a la gestión milimétrica de cada día.

No hay foto que supere la efectividad de las cunetas limpias ni de la recolección de residuos funcionando como un relojito ni de la plaza regada ni del teléfono de reclamos que funciona con efectividad.

Lo digo más simple: en octubre pasado la gigantografía era la de Ciurca.

Y cualquiera sabe con amplitud cómo le fue al justicialista.
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas