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sábado 04 de junio de 2016

Al dietazo sería bueno agregarle un "ítem banca"

A principios de semana se conoció que los legisladores mendocinos aumentaron sus ingresos en más de $11.000 de un saque

No era el momento. El aumento a los diputados y senadores provinciales conocido a principios de esta semana es legal (aunque hace falta una mejor ley que equipare los haberes). Pero no era el momento. Es cierto: si el sueldo de los legisladores era de $55.000, un incremento del 25% lo eleva cerca de los $70.000. Sin embargo, insisto, no era el momento.

Han llegado boletas de gas impagables que gracias a la Justicia Federal aumentarán "solamente" 400%.
Un docente de secundaria con 10 años de antigüedad y el máximo de horas cátedra no llega a los $22.000 (incluyendo ítem aula). Un sueldo promedio para un profesional que trabaja en el Estado, salvo que se desempeñe en un puesto político, apenas supera los $16.000.

La inflación no afloja y el trabajo no sobra. Para colmo, hace demasiado frío para ser otoño y el sol hace rato que pega faltazos sin aviso (deberían descontarle los días no trabajados) y esto no ayuda a mejorar el humor social.

Hablando de ítems y descuentos, estaría bueno un ítem banca. Así como existe un ítem aula que premia a los docentes que están frente a los alumnos, aprobado por la Legislatura, se podría aplicar el mismo principio con senadores y diputados.

Aquellos que no asistan a las reuniones de comisiones, que no pasen de los proyectos de declaración o tengan cambio de función en los cafés cercanos a la Casa de Leyes no deberían cobrar este ítem que, para ser justos, podría ser del 10% (incluido en el 25% de aumento).

El jefe de Senadores de la Unión Cívica Radical, Alejandro Molero tuvo una picante entrevista con el experimentado periodista de Canal 7, Ricardo Mur. El comunicador tuvo que hacer un gran esfuerzo para no perder los estribos al aire ante las explicaciones del legislador.

Sin embargo, Molero dio a conocer un dato que no es menor: "Los concejales ganan $50.000". Más del doble de lo que gana un docente, cuatro veces más que el sueldo de un empleado de comercio.

A los docentes, que tienen a cargo la formación de las generaciones futuras, les exigen concursar sus puestos, título habilitante, capacitación permanente debidamente certificada –la mayoría de las veces pagan de sus bolsillos– y unos cuantos trámites burocráticos más. ¿Qué se le exige a los diputados, senadores y concejales? ¿Existe al menos la obligación de un curso nivelatorio para el desempeño de la función pública? No.

Hay diputados, senadores y concejales que hacen bien su trabajo, como se supone que deben hacerlo. Incluso, tienen estudios, de grado en muchos casos, relativos a las comisiones que integran o presiden, no faltan nunca y demuestran capacidad e interés en el bien común con sus propuestas. Pero pagarles $50.000 o $70.000 a otros que presentan proyectos meramente formales y que se dedican a rosquear en los mentideros desde hace décadas es, por lo menos, un acto desproporcionado.

Hubiera venido bien un gesto. Tal vez renunciar al aumento o postergarlo para otro momento. Por ejemplo, cuando se defina claramente cuánto vamos a pagar de gas o para el segundo semestre, cuando todo –dicen– va a mejorar. Claro, el medio aguinaldo no sería el mismo, pero nunca está mal predicar con el ejemplo.

No se le puede pedir un sacrificio a un sector de la población alegando un estado calamitoso de las cuentas públicas cuando la "clase política" (nunca me gustó esta clasificación) no renuncia ni un poquito a su calidad de vida mientras administra el dinero de todos.

Así como no está bien el despilfarro de los fondos públicos en épocas de vacas gordas, tampoco cierra ser austeros con el dinero de los demás.

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