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domingo 30 de julio de 2017

Abandonó la ópera para dedicarse a asistir a emprendedores de industrias culturales

A los 20 años, la vida de Cecilia Bunge tenía un sólo objetivo: la música peo un día todo cambió. Estará en el ComeCoco que se realizará entre el 13 y el 16 de septiembre en el Le Parc

A los 20 años, la vida de Cecilia Bunge tenía un sólo objetivo: la música. Se dedicaba a la ópera y pensaba que ése sería su mundo. Pero cantando y actuando descubrió que su vida tenía más que ver con el detrás de escena que con subirse a los escenarios. Entonces, luego de pasar una larga temporada en Europa, regresó al país y se dedicó a lo que ahora es su pasión: apoyar a las personas que emprenden industrias creativas. El año pasado armó el programa La Matera para el Ministerio de Cultura de la Nación. Fue el primer nivel de la Fábrica de Emprendedores, un programa que dependía de la Dirección Nacional de Emprendedorismo Cultural. Ella, junto con un grupo de especialistas, realizó capacitaciones en Corrientes, Salta, Neuquén y Tandil (provincia de Buenos Aires) y cuando ese programa terminó, con el equipo de trabajo armaron un Centro de Estudios de Emprendimientos Culturales, que está pronto a comenzar a funcionar.

En esta charla, Bunge cuenta cuáles son para ella las principales debilidades y fortalezas de los artistas a la hora de plantearse su emprendimiento a escala industrial.

–¿Cómo comenzaste a trabajar en Industrias Creativas?
–Estudié música, me dediqué unos años a trabajar en ópera, primero cantando, y luego por esas cosas de la vida y los trabajos que uno toma mientras estudia terminé como intérprete simultánea alemán-español en una producción en un teatrito en Viena. Un día, el director escénico decidió ponerme como extra y terminé remplazando al asistente, quedando a cargo de 20 funciones. En ese momento me empezó a gustar más la producción que estar sobre las tablas.

–¿Por qué volviste a Argentina?
–Volví cuando falleció mi mamá. Estaba un poco perdida y volví a Buenos Aires, quise estudiar gestión cultural pero no había nada. Aterricé en un curso en el Centro Metropolitano de Diseño que recién abría y solamente tenía 3 aulas.

–¿Seguiste cantando?
–No y nunca retomé. Entré al curso para emprendedores y me partió la cabeza. Pensé: "Estas herramientas son las que necesita un músico y no la sanata de ¿qué es la cultura?

–¿Cuál fue tu ocupación desde entonces?
–En 2006 o 2007 empecé a organizar cursos para músicos, de hecho el programa se llamaba Músico Emprendedor. Me ligué muchos enojos por mezclar ambas cosas, pero al ser del sector tuve el voto de confianza de algunos. Eso fue creciendo y terminé trabajando en coproducciones con Yamaha Music Latin América. Ellos me pusieron en la vidriera realmente.

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–¿Cuál es tu experiencia laboral en cuanto a fomentar el arte como una industria?
–Trabajé mucho desde Sempre Allegro, porque mi corazoncito está en la música. Mientras, empecé a armar y coordinar las capacitaciones con la misma filosofía para Recursos Culturales, que funcionaba como portal referente en toda la información sobre convocatorias, festivales, becas, subsidios para el Arte y la Cultura, pero detectamos que después nadie sabía como presentarse, o bien no sabían manejarse con la plata.

–¿Qué aprendiste al trabajar con artistas o emprendedores?
–A ser intérprete entre distintos universos: el sector público, las empresas y los artistas, y a detectar los errores que cometían muchas veces los emprendedores y tratar de corregirlos para que su empresa fuera exitosa.

–¿Qué es lo primero que transmitís en tus capacitaciones?
–Los costos, punto de equilibrio para que aprendan a dimensionar lo que se están proponiendo hacer. Esto genera un shock fuerte, sin embargo enseguida registran que es una herramienta práctica, útil e indispensable.

–Los músicos y los artistas en general tienen problemas para manejarse con el dinero. De hecho, muchos fracasan en sus parejas porque piensan que esto no es importante...
–En un evento, en Colombia, que comenzó con 300 músicos, pregunté cuántos estaban divorciados. Y cuando un tercio del auditorio levantó la mano, les pregunté si era porque usaban el auto de la pareja y porque en el tema del manejo del dinero eran un desastre, entre otras cosas. Me odiaron, y luego aprendieron a hacer números (se ríe).

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Dar herramientas. Que artistas y emprendedores salgan adelante es la tarea de Cecilia Bunge.
Dar herramientas. Que artistas y emprendedores salgan adelante es la tarea de Cecilia Bunge.


–¿Qué te parece que aprendieron?
–Aprendieron que se puede vivir de lo que hacen, que no son tocados por la varita mágica, sino que se requiere de la misma organización que en cualquier otro trabajo, de lo contrario pierden dinero y tiempo. Sino, que sea un hobby, como el fútbol del domingo.

–¿Por qué crees que están en auge las industrias creativas?
–Porque éstas y los emprendedores creativos tienen un potencial enorme. Pensá que su materia prima es la creatividad y ningún producto enlatado puede reemplazar esto. No es algo que te pueden copiar y fabricar afuera. Pero tenés que hacer los deberes y cubrirte legalmente.

–¿Qué es lo que debe hacer un artista que quiere plantear su trabajo como industria?
–En primer lugar, debe cambiar el chip que lo hace plantearse de determinada manera equivocada su trabajo. Cuando comprenden la matriz, el cambio es increíble.

–¿Cómo definirías una Industria Creativa?
–Es aquella que permite replicabilidad. Industria discográfica, editorial, o de cine, para darte algunos ejemplos.

Hay una tendencia de llamar industria creativa hasta a lo que hace un artesano, simplemente porque se puso de moda, pero un artesano que fabrica ponchos, por ejemplo, no va a hacer dos prendas iguales.
Hace un tiempo comenzó a hablarse de economía creativa que tiene como materia prima a la creatividad.

ComeCoco, encuentro entre creatividad y marketing
La Dirección de Industrias Creativas de la Secretaría de Cultura de la Provincia llevará adelante el ComeCoco 2017, segundo encuentro de Industrias Creativas, que en el 2016 convocó a 350 personas y reunió a referentes internacionales del sector en Mendoza, con una metodología innovadora para este tipo de encuentros.

Tal es así que la ciudad Medellín (Colombia) replicará la experiencia usando el modelo creado en Mendoza. El objetivo del encuentro es generar un espacio para que el sector de emprendedores creativos de Mendoza puedan desarrollar sus emprendimientos y estos se conviertan en empresas autosustentables. Es decir, hacer coincidir la creatividad y el marketing, haciendo comprender a los artistas, que ambos conceptos no son excluyentes. También busca promover políticas públicas que, a través del fomento a la creatividad y a la innovación, permitan a este sector desplegar todo su potencial.

El encuentro se realizará entre el 13 y el 16 de setiembre en el Espacio Cultural Julio Le Parc.

Bunge además dicta cursos de acceso al financiamiento en el Ministerio de Cultura de la Nación y será parte de este evento. Junto con el chileno Alex Paredes, especialista en emprendimientos creativos, dictarán una conferencia denominada "Del propósito al pitch, herramientas para el emprendedor creativo exitoso". Bunge contó que su aporte tiene que ver con sacar al emprendedor de los errores –muchas veces reiterativos– que no le permiten concretar sus ideas. "Los artistas no hacen números y además, el emprendedorismo se ha vuelto un sector cool de la producción. No es cool hasta que no te puedas ir de vacaciones tranquilo", aclaró, y agregó "Otro error muy común es el síndrome de la cartuchera llena: no se largan hasta no tener cubiertos todos los detalles, y esto no tiene porqué ser así", manifestó.

El objetivo de su ponencia es que los emprendedores logren concretar el pitch, una presentación de negocios brevísima, que puede hacerse en forma casera y que luego les servirá para vender su propuesta sin rodeos.
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